Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«Con respecto a la cuestión de los extranjeros, la derecha siempre tiene un discurso un poco raro porque, efectivamente, depende del dinero que tengan y depende además del color de piel que tengan, no depende de la defensa de los intereses de los españoles. A la misma derecha que pone el grito en el cielo porque vengan niños no acompañados le parece perfecto estar regalando todas nuestras costas y el centro de nuestras ciudades a los intereses del turismo depredador, que expulsa a los ciudadanos de sus barrios. (Aplausos). El otro día oí a alguno jalear a la gente que cantaba que Gibraltar tiene que ser español. ¿Para qué lo quieren hacer ustedes español si al día siguiente lo llenarían de Airbnb y se lo volverían a entregar a los británicos y a los alemanes? ¿Para qué quieren que sea español, para regalarlo, como hacen con nuestras costas y como hacen con nuestras ciudades? (Aplausos y risas). Aquí quiero poner en valor el trabajo de nuestra ministra de Juventud e Infancia, que salió a la ofensiva en un tema en el que es fundamental que las izquierdas salgamos a la ofensiva: en la defensa del interés prioritario de los menores y de los derechos humanos, con la propuesta de modificación del artículo 35 de la ley de extranjería, para poner en marcha mecanismos de acogida solidaria vinculante y con financiación suficiente. (Aplausos). Ha bastado la posibilidad de un puñado de niños para que la ultraderecha saliera corriendo de los Gobiernos en los que está. Eso podría parecer una buena noticia en el corto plazo, sin embargo, lo que hacen es prepararse para una guerra ideológica en el medio y en el largo plazo, poniendo en el centro la cuestión de los derechos de las personas migrantes. Aquí nosotros tenemos una diferencia: no creemos que la mejor manera de combatir a la extrema derecha sean los cordones sanitarios, porque nosotros estamos convencidos de que el problema fundamental no es la extrema derecha; la extrema derecha es la fiebre, pero eso es el síntoma. El problema fundamental es la putrefacción del modelo neoliberal, que está dejando cada vez a más gente desesperada, agobiada, con miedos, sin soluciones en su vida y que, por tanto, tiene los oídos abiertos a la putrefacción moral de la extrema derecha. Hay que dejar de combatir la fiebre, hay que ir a combatir el síntoma, y eso es no salir a las elecciones a contener el daño, no salir a la defensiva, sino salir a transformar la vida de la gente.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.