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29N · faltan 25 días

Esther Gil de Reboleño LastortresSumar

Diputada

«Por su parte, en el ámbito laboral, fuera de nuestras casas, aunque las mujeres hace mucho tiempo que nos incorporamos a él, necesitamos mayor representatividad, acceso a determinados puestos y aumentar las oportunidades para optar a los trabajos concretos para las mujeres en situación de vulnerabilidad. Lo dijimos en la anterior intervención y volvemos a decírselo al Partido Socialista: nos alegra que se avance en igualdad, en representación equilibrada y paridad, pero esta ley -digámoslo sin tapujos- nos parece una propuesta elitista, porque olvida a las mujeres que se enfrentan a las fatiguitas del día a día. Escuchen, señorías, el feminismo que defendemos en SUMAR quiere ofrecer horizontes de transformación para todas, todos y todes, no solo para las que están a punto de subir el último piso del ascensor social (aplausos); ese ascensor que -seamos sinceras- está bastante escacharrado. Y es que la realidad de la mayoría de las mujeres no está, principalmente, en romper los techos de cristal, como ustedes plantean, sino en la realidad cotidiana, en las transformaciones que necesitan las mujeres cuyo salario se va en el pago del alquiler, los suministros o en llenar la nevera. La clave para una sociedad verdaderamente igualitaria y justa pasa por aumentar las oportunidades laborales y el acceso a determinados puestos, por ejemplo, a las madres monomarentales, esas que se las ven y se las desean para atender trabajos y cuidados. Así que, por favor, bajemos de los techos de cristal, señorías. No hay nada más justo ni más democrático que mujeres a las que no se las espera en determinados puestos ni trabajos alcancen esas metas que debemos promover desde aquí. Por eso, hemos defendido desde que comenzamos a tramitar esta ley la necesidad de ayudar a aquellas mujeres que menos recursos tienen a que puedan costearse una oposición a la judicatura, a la fiscalía o a otros puestos de alto nivel en la Administración de Justicia del Estado. (Aplausos). Por eso, en parte, democratizar nuestro sistema de Justicia es lo que debemos hacer, es decir, echar una mano para que aquellas que lo tienen más complicado intenten formar parte de esos cuerpos tan elitistas; porque democratizar la Justicia es también que esta deje de ser una institución para privilegiados con tiempo y dinero para opositar.»

Fragmento 2 de 4 de esta intervención.

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