Héctor Palencia RubioPP
Diputado
«En su comparecencia en el Senado hace apenas unos días, al más puro estilo trilero, sacó el 'francomodín', aunque la realidad es que con Sánchez de presidente y el señor Puente de ministro los españoles viajamos peor en tren. Sabemos que este Gobierno y el señor Puente no viajan en tren, son más de Falcon, de coche oficial y ahora hasta en buggy si hace falta, pero se han cargado la calidad y la confianza del sistema ferroviario en España. Renfe ya no es una marca fiable. El otro día el ministro solo presumió y repartió culpas: Partido Popular, Talgo, las obras, la gran cantidad de trenes que circulan. En definitiva, todo menos asumir responsabilidades. Solo le faltó decir que los trenes son fachas y los usuarios que se quejan, parte de la máquina del fango. Lo que no hizo es lo que tenía que hacer, aportar soluciones a corto o medio plazo, porque tiene que ayudar a paliar el caos ferroviario, por eso debe acudir al Pleno del Congreso, que es donde mintió, a dar explicaciones, pero sobre todo a dar soluciones. Puente tiene que aclarar en el Congreso, en Pleno, por qué la seguridad de los trenes está en riesgo por utilizar piezas usadas -sí, escuchen, por utilizar piezas usadas- y por la falta de personal. Y no lo digo yo ni lo dice el Grupo Popular, lo dice el sindicato ferroviario CGT, que califica este hecho de barbaridad y avisa de la ausencia de mantenimiento preventivo, tal y como se hacía con anterioridad. Debe dar explicaciones de por qué no se utilizó una remolcadora de manera urgente para mover un tren el 5 de agosto en los túneles de Chamartín. Debe aclarar por qué la puntualidad ya caía un 86 % en los servicios de larga distancia en mayo, cuando todavía no habían llegado los trenes AVRIL. Debe decir por qué la falta de capacidad del ministerio ha impedido poner en marcha un operativo de asistencia urgente a los afectados donde se atiendan sus necesidades básicas. Debe dar explicaciones de por qué se ha elegido una forma de ejecutar obras y no otra más efectiva con el tráfico que se preveía. Debe decir en qué puede afectar y cuáles son los intereses del Gobierno de autorizar o no capital extranjero en Talgo, así como el caos que está suponiendo la entrada de la privatización en Renfe Mercancías, además de otras cuestiones. Hay una conclusión clara: muchos asuntos sin aclarar y ninguna solución más allá del 'todo se solucionará con el tiempo'. En definitiva, si el ministro se atribuye las cifras históricas de viajeros y culpa, entre otros, al número de viajeros de las incidencias, eso es que Puente reconoce que el propio Gobierno de España es el causante del caos ferroviario. Y se entiende que los primeros que van a votar a favor de esta comparecencia urgente serán los propios miembros y diputados del Grupo Socialista, que sé que están más preocupados de lo que pueda decir Ábalos que de la gestión de su ministerio. Además, dentro de su ego por ser protagonista, como el propio ministro dijo, permitirían que Óscar Puente no sea como un Carlos Cuerpo cualquiera en el Gobierno. Si el señor Puente no quiere comparecer en el Pleno del Congreso, que es donde mintió, que dimita. Que dimita por su incapacidad, por no dar la cara en el Pleno del Congreso, por amargar las vacaciones a millones de españoles y también por generar un estropicio económico. Eso sí, el ministro tiene derecho a las vacaciones e incluso hasta a jugar al golf, pero cuando la gestión de su ministerio está provocando un caos y está en el punto de mira por la corrupción, uno debe remangarse y ser el primero en estar al pie del cañón y dar y dar cuantas explicaciones y declaraciones sean necesarias, y no actuar al más puro estilo pistolero, que por otra parte es a lo que nos tiene acostumbrados. Si en vez de mostrarse tan despótico y prepotente utilizara su energía para que Renfe funcionara, los trenes irían como un cohete y no como van ahora, que es que ni van.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.