29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

María de los Reyes Romero VilchesVox

Diputada

«Gracias, presidenta. Buenas tardes. Tengo que decir que la verdad es que me supera la guerrita constante entre el Grupo Popular y el Grupo Socialista. Señor Zaragoza, es usted muy desagradecido, porque quiero recordarle que está usted de presidente de la Comisión Constitucional precisamente gracias al apoyo del Grupo Popular. (Un señor diputado: Que no convocan). El motivo de mi intervención es poner de relieve ante la opinión pública que estamos, una vez más, ante una chapuza legislativa que se suma a las muchas que este Gobierno viene perpetrando en el ordenamiento jurídico español desde que el señor Pedro Sánchez y la extrema izquierda -valga la redundancia- se coaligaron en contra de la mujer española. Y digo de la mujer española aludiendo a la mujer real, al ser humano perteneciente al sexo femenino dotado de cromosomas XX, y no a ese concepto ideologizado y absurdo que tienen ustedes por el cual cualquier señor con cromosomas XY puede ser mujer si así se autopercibe o si se da cuenta -que tampoco hay que ser un lince- de que ser mujer hoy en día tiene ya bastantes privilegios en España y, por eso, decide ir al Registro Civil a cambiarse de sexo como quien va a la tienda a cambiar la talla de unos zapatos. Eso por no hablar de las graves consecuencias que esta absurda ideología está teniendo ya en muchos menores; eso sí que es un grave problema para el resto de sus vidas, y todo esto como consecuencia de la llamada ley trans. Todavía nos acordamos de las risitas de la anterior secretaria de Estado de Igualdad, la señora Pam, cuando los de VOX le intentábamos hacer ver que primar el sexo registral antes que el sexo real provocaría que muchos varones acudieran al Registro Civil a cambiarse de sexo por razones interesadas. Ustedes, además de reírse, nos dijeron que esa ley trans iría coordinada con la que ustedes llaman la integral de violencia de género. Pues nada, raro es el día que no nos encontramos con casos de acusados que de repente, como por arte de magia, cuando tienen problemas legales empiezan a sentirse mujer. Ahora parece que hasta la señora ministra de Igualdad se ha dado cuenta de que hay mucho varón que se registra como mujer en fraude de ley. Enhorabuena por su astucia. Ya solamente queda que piense un poquito, solamente un poquito, en por qué algunos hombres hacen esas cosas tan raras. Quizás lo que ocurre es que la misma ley es la que propicia el fraude y que este fraude no tendría lugar si ustedes no concedieran ventajas gratuitas al sexo femenino. Por lo menos no lo llamen Ministerio de Igualdad, llámenlo ministerio del privilegio femenino. El caso más sonado de estos disparates legislativos fue la llamada ley del solo sí es sí, que supuso la liberación y la rebaja de penas para más de 1400 violadores y maltratadores, y miren que se lo dijimos. Entonces le echaron ustedes la culpa a los jueces machistas, no sabemos a quiénes van a culpar hoy, ¿a la extrema derecha, al cambio climático o a lo primero que se les ocurra? Por supuesto, nadie ha dimitido y nadie ha pedido perdón por aquel brutal ataque a la mujer.»

Fragmento 1 de 2 de esta intervención.

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