Diputado
«Finalmente, si en España no hay vivienda pública ni un presupuesto digno de tal nombre para la provisión de casas asequibles es simple y llanamente o porque no les da la gana o porque no saben cómo hacerlo. Señora ministra, allí donde hay una apuesta generosa por la vivienda pública bajan los precios del mercado libre. El artículo 47 de la Constitución es un mandato que le compete a usted, a su Gobierno, y yo diría que no es muy saludable inhibirse en mitad de tanto dolor. Hasta los años ochenta en España se construyó mucha vivienda pública con mucho éxito. Muchas familias de barrio alcanzaron, gracias a esa política, una estabilidad residencial que hasta entonces era privativa, era exclusiva de los ricos. Hoy, en cambio, estamos a la cola de Europa en gasto en vivienda por habitante, en inversión en vivienda y en vivienda social. No es porque no haya dinero, es porque sus prioridades son otras. Entre Broncano y hogares, eligen Broncano. Entre puntos morados y hogares, eligen puntos morados. Entre inmigración y hogares, eligen inmigración. Entre autonomías y hogares, eligen autonomías. Entre privilegios fiscales para regiones más ricas y hogares, eligen privilegios fiscales. (Aplausos). No sé cómo se las apañan ustedes, pero para ustedes el techo nunca es una prioridad. Este Gobierno, incluso, ha concedido un crédito de 250 millones de euros para la construcción de una desaladora en Marruecos. ¿Cuántos préstamos a tipo cero se podrían haber concedido aquí en España con ese dinero o cuántas viviendas sociales se podían haber levantado?»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.