Esther Gil de Reboleño LastortresSumar
Diputada
«Por último, democratizar la financiación debe consistir en reformular nuestro sistema de financiación local. Los ayuntamientos son los grandes olvidados de este debate. Mientras les aplicamos las normas más estrictas del déficit público les cargamos con más y más competencias sin que puedan recibir una contraprestación económica suficiente. Nuestros ayuntamientos son las administraciones más cercanas a la gente, las que conocen de verdad los problemas del día a día y las que solucionan las cosas más cotidianas. Finalmente, no podemos caer en la trampa fiscal que practican las derechas en todos los lugares donde gobiernan. Exigen más financiación al Estado y, al mismo tiempo, perdonan a los más ricos de pagar impuestos, bonificando, por ejemplo, el impuesto sobre sucesiones, como hacen la señora Ayuso y el señor Moreno Bonilla. En Andalucía, sin ir más lejos, hemos dejado de recaudar 1000 millones de euros en los últimos años. Afrontemos con seriedad este problema. España no se va a romper. Demuestren que quieren lo mejor para su país. Reformemos el modelo de financiación, sí, pero acompañémoslo de una fiscalidad justa, donde los que más tienen aporten un poquito más. Introduzcamos más progresividad en determinados impuestos, ampliemos el abanico de margen de tributación a los entes locales, seamos creativos para practicar una fiscalidad verde que no castigue a los que menos tienen. Es necesario acompasar la recaudación real en el impuesto sobre sociedades y luchar contra el fraude fiscal.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.