Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«Moltes gràcies i bona Diada a tots. Gracias, presidente. Buenas tardes. En primer lugar, un par de cuestiones previas (rumores) si hay silencio en la sala, que de momento no lo hay. (Pausa). Dos cuestiones. Hoy es la Diada Nacional de Catalunya, 11 de septiembre, y quisiera explicarles algo muy sencillo. El 11 de septiembre no celebra una derrota, el 11 de septiembre es un día de afirmación, el día en que decimos que somos y queremos seguir siendo. Es una lucha por la emancipación nacional, por ello lo celebramos con mucho orgullo y con muchas ganas. Muchas gracias. (Aplausos). Hoy, otra emancipación, que es la otra cara de la misma moneda que tenemos el republicanismo catalán, es que también queremos la emancipación social para todos, también para los otros pueblos del Estado y los otros pueblos del mundo. Hoy os traigo un tema que creo que es importante, como todos los que se plantean ante esta Cámara, Es una oportunidad, la oportunidad de recuperar vida al tiempo de trabajo ejercido por necesidad. Hace más de cien años, los obreros de La Canadiense -nunca nos han regalado nada- se levantaron en huelga por una causa justa, la reducción de la jornada laboral a ocho horas, y no lo hicieran solo para reivindicar un cambio en sus condiciones laborales, que también, sino para recuperar el derecho a vivir y a no vivir para trabajar. Como sociedad avanzada, nos encontramos inmersos en una irónica paradoja donde el trabajo se ha convertido en el todo y la vida queda al margen. Hoy hemos dicho: pues este verano he desconectado. Utilizamos esta palabra, y es triste, porque lo que estamos diciendo es que la vida es lo que queda entre jornada y jornada de trabajo, y es el momento de cambiarlo. Nos quieren hacer creer que nuestras vidas son un residuo que sobra al lado del trabajo, pero en este tiempo residual es cuando vivimos. No queremos desconectar, queremos limitar la conexión para ganar espacios para compartir con nuestros seres queridos, donde leemos, disfrutamos o simplemente dejamos que nuestro pensamiento vuele. Por lo tanto, se trata de una necesidad vital. Sabemos que el exceso de horas de trabajo no solo afecta a nuestra calidad de vida, sino también a nuestra salud física y mental en muchos casos. No queremos, como muchos están obligados a hacer, ir a trabajar con ansiolíticos y antidepresivos porque no se puede aguantar la vida con los sueldos, con las condiciones de trabajo, etcétera. Yo creo que la obligación de este Congreso es cambiarlo. La vida humana debe tener prioridad sobre los beneficios empresariales. No estamos diciendo que se vayan a la miseria, pero no podemos permitir que la presión laboral malogre nuestro bienestar y nuestra salud. Además, la reducción de la jornada laboral es una solución al desempleo. Menos horas en el trabajo implica más contrataciones, es de cajón. Y, por supuesto, habrá que analizar cómo repartimos los costes de estas contrataciones adicionales. Habrá casos en los que será necesario un apoyo público, y estoy pensando en la economía social, en trabajadores autónomos y en otras empresas que tienen trabajadores a cargo.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.