Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«Esto no es una casualidad, esto tampoco es reciente, esto no es algo que de repente acabe de suceder, es algo que se viene cultivando desde hace mucho tiempo; es el resultado de un desequilibrio profundo de poder en nuestro país entre una minoría propietaria que impone sus condiciones y una mayoría que se ve sometida a condiciones que no puede elegir. (Aplausos). Hay quienes defienden, desde posiciones que se autodenominan liberales, que este problema se arregla solo, que lo que hay que hacer es dejar al mercado porque lo va a arreglar solo y que toda intervención pública se convertiría en un bumerán que acabaría empeorando la situación y, en este caso, elevando los precios. Vamos a poner dos ejemplos, porque las ideas se miden en sus efectos. La gente que dice que cualquier intervención pública lo que va a hacer es encarecer los precios decía lo mismo, por ejemplo, con la intervención de los mercados energéticos en España. Si el Estado asume sus responsabilidades e interviene en la fijación de precios de la energía lo que pasará es que los precios se dispararán. ¿Qué ha sucedido? Que hoy tenemos la energía mucho más barata que la media de la Unión Europea gracias a una intervención pública decidida al lado de las familias y no al lado de las grandes energéticas. (Aplausos). Segundo ejemplo de esta supuesta idea, que dice: No, no, es que, si el Estado interviene, los precios se disparan. Quienes defienden esta idea nos decían que si el Estado tomaba parte decidida para proteger la renta de las familias trabajadoras, que si tomaba parte decidida para proteger las condiciones de vida de los trabajadores, las consecuencias iban a ser las contrarias de las buscadas; así que, si realizábamos una reforma laboral, por primera vez en décadas, para mejorar los derechos de los trabajadores o si subíamos el salario mínimo interprofesional, se iba a disparar el desempleo. Hoy, hay más trabajadores que nunca trabajando en España, en mejores condiciones y con el salario más alto. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 8 de esta intervención.