Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«En realidad, el debate no es sobre si tiene que haber intervención pública en el mercado de la vivienda o no; es el debate sobre si, por primera vez, esta intervención se hace para garantizar los derechos de quienes necesitan una vivienda y no pueden elegir, o la intervención pública se sigue haciendo al dictado de los grandes tenedores de vivienda, de las oligarquías rentistas, de los fondos buitre y de los bancos. (Aplausos). En este caso, además, es particularmente sangrante, porque saben ustedes que el mercado de la vivienda es un mercado muy imperfecto; no existen los mercados perfectos, salvo la cabeza de tipos, no sé, como Milei. El mercado de la vivienda es un mercado particularmente imperfecto porque, en primer lugar, la demanda es inelástica. La gente no puede elegir libremente si alquila o si compra una casa; la gente no puede elegir no consumir o no acudir al mercado de la vivienda. Sean cuales sean los precios, sean cuales sean los abusos, sean cuales sean las condiciones la gente no es libre para decidir no alquilar o no comprar una casa. Igual que pasa, por ejemplo, con la sanidad. La gente no es libre para decidir no curarse si está enferma. Por eso, hace tiempo que decidimos que la sanidad la sacábamos del mercado para garantizar un derecho. Lo que hicimos con la sanidad y generó tranquilidad es hora de hacerlo ya de una vez con la vivienda. (Aplausos). Y, en segundo lugar, porque el mercado de la vivienda es un mercado oligopólico, donde la gran propiedad está concentrada en muy pocas manos, que, así, pueden imponer sus condiciones, pueden abusar, pueden encontrarles rendijas a las normas, pueden marcar condiciones a las que el resto, simple y llanamente, no puede escaparse; simple y llanamente le toca decir que sí, y eso no es ningún tipo de libertad. Les doy dos datos. Uno no es del sindicato de inquilinos, es del portal inmobiliario Idealista. Los dos mayores caseros en España no son unas abuelas con un piso que complementa su pensión -eso es un animal mitológico detrás del cual ustedes se esconden-, sino que son: Caixabank y el fondo buitre Blackstone. Segundo dato, en Barcelona casi la mitad de los pisos en alquiler son de propietarios que tienen seis o más viviendas; seis o más viviendas no es un pequeño propietario que tiene que compensar su salario con un poquito de una vivienda. Alguien que tiene seis o más viviendas es alguien que todos los días puede permitirse no trabajar, viviendo exclusivamente de las rentas, sin generar un solo empleo, sin generar valor añadido, sin modernizar nuestro país y detrayendo recursos de la economía productiva para ponerlos al servicio de la economía rentista. Que en España los precios de la vivienda estén disparados no es una desgracia, no es una casualidad; es simple y llanamente el resultado del desmesurado poder de una minoría por encima de la mayoría, y es necesario que este Congreso empiece a tomar cartas en el asunto.»
Fragmento 3 de 8 de esta intervención.