Diputada
«Gracias, señora Armengol. Señor ministro, ¿qué tal está, se encuentra bien? Lo digo porque le veo serio, taciturno, y suele ser usted un ministro pizpireto. Me imagino la noche que pasó ayer trayendo aquí al gran jefe, al amo, deprisa y corriendo, para una votación que, al final, acabaron perdiendo. No me puedo imaginar la noche que ha pasado, señor Bolaños. No me la imagino. (Aplausos). Señor ministro, en una democracia parlamentaria el Ejecutivo no elige si gobierna con o sin el consenso del Parlamento. En una democracia, someterse al control del Parlamento no es una opción, es una obligación. En democracia, el Parlamento es la clave de bóveda de todo el sistema. ¿Sabe por qué? Porque el Parlamento es el único de los tres poderes que representa al pueblo soberano. Señor ministro, Sánchez no puede marginar al Parlamento, no al menos en democracia -sí en otros regímenes-. Señor ministro, ¿en qué momento pensaron que el ataque a este Parlamento como defensa era su única salida? ¿Hasta dónde y hasta cuándo van a llevar ustedes esta deriva autoritaria y reaccionaria? Muchas gracias. (Aplausos).»