Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«Moltes gràcies, presidenta. Adeu-siau. En un mundo globalizado, la movilidad humana siempre ha sido una realidad. Hay que fijarse en nuestras propias historias, basta con ello. Señora De Meer, cuando los españoles iban a Alemania también iban solo hombres, porque las familias se quedaban aquí. No es algo excepcional. Primero van los hombres, luego va la familia, muchas veces. (La señora De Meer Méndez: Es un proceso). Es la vida, es la vida. Como no son españoles, pues son muy malos y muy sospechosos, ¿verdad?, pero cuando íbamos a Alemania, también éramos hombres. Las migraciones son un testigo de la interacción de factores económicos sobre la guerra normalmente. Normalmente la gente no viene por capricho. Los jóvenes que se van del Estado español, que son muchos, muchos, no lo hacen por gusto, lo hacen para buscar mejores condiciones de vida. Y a veces también se van solo hombres. Normalmente, el drama de las migraciones suele ser durísimo para los países que, por distintos motivos, ven como sus jóvenes y la población más preparada y con más posibilidades de huir de sus Estados necesitan meterse debajo de un camión o en una patera para jugarse la vida. Ustedes hablan de mafias, yo, si estuviera en esa situación, quizás también contraría una mafia para que me llevase a algún lado y me salvase de una situación de guerra o de miseria para así poder llevar comida a nuestras familias.»
Fragmento 12 de 15 de esta intervención.