Ione BelarraPodemos
Diputada
«Señorías, las medidas de esta ley son tan sencillas como importantes. Justicia gratuita para las mujeres víctimas de violencia sexual. Ahora mismo, en España, si te viola tu pareja o tu expareja, tienes derecho a la asistencia jurídica gratuita, independientemente de tu nivel de renta; si te viola tu abuelo o si te viola un compañero de trabajo o tu primo, no tienes ese derecho. Especialización de los operadores de justicia. Modificamos la ley para que los juzgados de Violencia sobre la Mujer atiendan también a las víctimas de violencia machista en todos los delitos de violencias sexuales recogidos en la ley solo sí es sí. Señorías, la especialización de la justicia es absolutamente fundamental para acabar con las humillaciones de las que habla Gisèlle Pelicot. Con la ley solo sí es sí prohibimos que en los juicios se hagan preguntas sobre la vida íntima de la mujer, pero esas medidas se quedan sin efecto si los jueces y las juezas que las aplican no tienen la especialización adecuada, si esa ley no la aplican jueces y juezas con formación, con especialización y que han dejado atrás los sesgos machistas que todos tenemos. Y, por último, esta ley introduce también una nueva modificación legal para que la reparación económica para víctimas de violencia sexual no pueda suponer una rebaja en la condena si no ha habido una reparación integral a la víctima. Señorías, recordarán que, en la condena contra el futbolista Dani Alves por agresión sexual, el juzgado decidió rebajar la pena del agresor porque entendía que se había reparado económicamente a la víctima. ¿Cómo vamos a hablar de reparación, señorías, si fue el propio agresor condenado el que se recorrió todos los platós de televisión diciendo que la víctima que le había denunciado mentía? ¿Cómo va a haber reparación, si fue la familia del propio Dani Alves quien dijo quién era la víctima que le había denunciado? La reparación económica, si no va acompañada de una reparación integral, en ningún caso puede considerarse reparación. La cuenta corriente y el estatus social de los agresores sexuales es uno de los principales generadores de los espacios de impunidad. Tampoco lo digo yo, lo dice Naciones Unidas.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.