Ignacio Hoces ÍñiguezVox
Diputado
«Son ustedes los que vienen aquí a hablarnos de historia a estas alturas, pero, señorías del PSOE, tengan mucho cuidado con la historia, en particular con la historia de su partido, porque la historia de su partido es una historia aterradora y criminal, que está muy lejos de la democracia, de la paz y del respeto a la ley y el orden, sobre todo también durante la Segunda República. (Aplausos). Si ustedes se postulan aquí, como están haciendo, a favor de ilegalizar y disolver determinadas asociaciones básicamente porque están vinculadas a episodios de golpe, dictadura y crímenes, si no queremos concurrir básicamente en una intolerable discriminación, habría que disolver asociaciones y fundaciones ligadas a su partido político -también al Partido Comunista y a los separatistas- precisamente por estar vinculadas a historias de golpe, crímenes y torturas. (Aplausos). Pablo Iglesias Posse, fundador del Partido Socialista Obrero Español, en 1888 proclamó: La actitud del Partido Socialista con los partidos burgueses, llámense como se llamen, no puede ni debe ser conciliadora ni benévola, sino de guerra constante y ruda. Una verdadera declaración de intenciones. (Aplausos). Otra vez el fundador del Partido Socialista en el Congreso del PSOE en 1902 dijo literalmente: Queremos la muerte de la Iglesia, para ello educamos a los hombres. Pretendemos confiscarles los bienes. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros. Estas palabras tendrían eco con la quema de iglesias durante el régimen de la Segunda República y los crímenes contra los religiosos durante la Revolución Socialista de octubre de 1934 y también durante la contienda civil. (Aplausos). En esta misma Cámara el 7 de julio de 1910 Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista, en una de sus primeras intervenciones amenazó de muerte al líder del Partido Conservador, Antonio Maura: Antes de que vuelva usted al poder, habrá un atentado personal. Tuvo el atentado personal y, efectivamente, gracias a Dios, no murió para desgracia del líder y fundador del Partido Socialista. Indalecio Prieto, también presidente del Partido Socialista Obrero Español, reconoció públicamente su implicación en la Revolución de Asturias, socialista, contra el Gobierno elegido democráticamente en 1933. Y pasemos a Largo Caballero, el llamado Lenin español, también presidente del Partido Socialista Obrero Español. Por otro lado, le recuerdo que el consejero de Estado durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera llamó a la guerra civil durante la Segunda República, al menos desde 1933, en muchísimas ocasiones. Además, para él la república simplemente era una etapa intermedia para lograr la dictadura del proletariado, como ha demostrado, entre otros historiadores, el historiador socialista Santos Juliá. Podemos hablar también de Ramón González Peña, máximo dirigente en Asturias durante la Revolución de octubre de 1934, que fue condenado a muerte por tribunales de la Segunda República, aunque luego su pena fue conmutada, al que ustedes devolvieron simbólicamente el carné del Partido Socialista en el año 2009, con Leire Pajín, en una ceremonia vergonzosa. Y en esa misma ceremonia vergonzosa ustedes también devolvieron el carné del Partido Socialista de forma simbólica a Ángel Galarza, responsable como ministro de Gobernación de miles de asesinatos en la retaguardia frentepopulista durante la Guerra Civil. (Aplausos). Señorías, en otro contexto, en menos de un siglo la izquierda española ha asesinado en España a cuatro jefes de Gobierno -a cuatro jefes de Gobierno-: a Antonio Cánovas del Castillo, a José Canalejas, a Eduardo Dato y a Luis Carrero Blanco. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.