Isidre GavínJunts
Diputado
«La alta velocidad pierde puntualidad, fiabilidad, buena imagen, y se habló de ello, de las obras de Chamartín y de Talgo en verano, que puede ser -quizá- debido al uso de la red, y no nos contestaron, no obtuvimos ninguna respuesta. No olviden que estas afectaciones en el servicio tienen también una incidencia en el servicio Avant, que también es un servicio de transporte cotidiano. Paralelamente, se ha reducido el compromiso de puntualidad de los servicios. Esta decisión -equivocada para mí- tiene distintas lecturas posibles. En primer lugar, reconocen que el servicio está empeorando y tiran la toalla. Es un mensaje de impotencia. En segundo lugar, no están dispuestos a mejorar el servicio respecto a la competencia. La excusa de ADIF: Pongo las mismas condiciones que mis competidores. Los competidores son privados, ustedes son un operador público, usted juega en casa, hace muchos años que está operando en el servicio de transporte. ¿Quiere igualarse a la baja con los competidores? ¡Qué poca ambición! En tercer lugar, Renfe está más preocupada por cuadrar números que en dar un buen servicio. Esta es la percepción que ustedes dan: una empresa que no está orientada al usuario, sino al Gobierno.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.