Pedro SánchezPSOE
Presidente del Gobierno
«Señorías, los resultados de este esfuerzo de modernización que llevamos emprendiendo desde la pandemia están ahí para quien quiera verlos, con datos objetivos. España crece cuatro veces más que el promedio de la zona euro; crea más empleo que Francia e Italia juntas; exporta más que en ningún momento de su historia; registra una de las inflaciones más bajas de Europa en un contexto geopolítico complejo como el que estamos viviendo; reducimos la deuda y el déficit público, sacando por primera vez en más de una década a España del procedimiento de déficit excesivo de la Comisión Europea. Pero, señorías, para que este buen rumbo económico continúe y siga dando sus frutos en el futuro, necesitaremos superar un reto adicional como país; un reto que, por ser lento y estructural, figura poco en los titulares de la prensa, prácticamente nada en la conversación pública y publicada, pero que es esencial si queremos, insisto, garantizar esa prosperidad presente y futura, y ese reto se llama reto demográfico. Señorías, la mayoría de las proyecciones para la población de la Unión Europea sitúan en el año 2025, es decir el próximo año, el pico de población y, a partir de esa fecha, las proyecciones indican que la población europea irá envejeciendo y reduciéndose. ¿Esto qué implica? Señorías, esto implica que a partir del próximo año las personas jubiladas de aquí a los próximos decenios van a aumentar en un 35 % y que la población europea perderá, nada más y nada menos, que 30 millones de personas en edad de trabajar. En España, por ser lógicamente parte de esa Europa, va a pasar algo similar. Si no hacemos absolutamente nada, en los próximos veinticinco años nuestra pirámide de población demográfica podría perder hasta cuatro millones de personas en edad de trabajar, algo que dejaría nuestra fuerza laboral en niveles similares a los del año 1996 y que podría tener una traslación en el impacto del crecimiento económico potencial de nuestro país de pasar del 2 al 0,1 %. En realidad, señorías, este reto del que hablo en el futuro si no hacemos nada, ya está aquí. Hoy, más de la mitad de las empresas españolas declaran tener problemas para encontrar mano de obra y el número de vacantes sin cubrir ya supera las 150 000, un máximo histórico que, insisto, si no actuamos, se va a multiplicar durante las próximas décadas e, insisto de nuevo, todos los países desarrollados nos enfrentamos al mismo reto demográfico. Y dejando a un lado la tecnología -sin duda alguna importante para mejorar la productividad- y dejando a un lado el aumento necesario de nuestra tasa de actividad -que sin duda alguna el Gobierno de España trabaja para que así sea-, todos contamos con dos herramientas para abordarlo: los nacimientos y las migraciones. El Gobierno, señorías, está haciendo todo lo posible para fomentar los primeros. En España hay miles de mujeres que quieren ser madres y que no pueden porque no tienen una vivienda adecuada, un empleo estable o un salario digno. Y en estos seis años creo que hemos contribuido a ayudarlas, señorías, por ejemplo, con la igualación de los permisos de paternidad, con la extensión del permiso de lactancia a veintiocho días, con las ayudas al alquiler o también con la subida del salario mínimo interprofesional. Y, a lo largo de esta legislatura, vamos a seguir en esa línea emprendida durante la pasada legislatura. De hecho, les anuncio que en las próximas semanas los partidos del Gobierno de coalición vamos a intentar trabajar con los grupos parlamentarios para aprobar una nueva ley de familias en esta Cámara (aplausos) que ampliará los derechos de las familias monoparentales, las familias numerosas, las familias migrantes y aquellas familias que tengan algún miembro con discapacidad. Porque lo que queremos, señorías, es impulsar la natalidad siendo fieles a los principios de la diversidad, de la libertad y de la justicia social encarnados en nuestra Constitución y que caracterizan a la sociedad española.»
Fragmento 3 de 10 de esta intervención.