Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«Hace dos días conocimos una noticia -y hay permanentemente- sobre un empresario en una explotación agrícola en Valladolid que tenía a diez trabajadores en condiciones de semiesclavitud -este sí era un esclavista-, trabajando de lunes a domingo, trabajando diez horas diarias por 7 euros la hora. ¿Se atreven ustedes a hacer una apuesta sobre qué votaba este empresario? (Aplausos). ¿Se atreven ustedes a hacer una apuesta sobre qué pulserita llevaba en la muñeca? ¿A que este empresario también dice que la inmigración es un problema? Porque para él el problema no son los brazos que llegan a trabajar, el problema es que quieran llegar teniendo derechos. Lo que ustedes quieren no es que no vengan, es que vengan asustados, es que vengan en la clandestinidad, obligados a asumir cualquier trabajo y en cualquier condición para tener así un ejército de reserva invisible, clandestino y atemorizado. Nosotros decimos que el racismo fragmenta al pueblo, que el racismo divide a los trabajadores y los hace más débiles. Por eso hemos empujado orgullosamente la ILP de regularización de los trabajadores migrantes (aplausos), para hacer tan grande el demos como el conjunto de los que trabajan aquí y para asentar la base de que la convivencia, la seguridad y la integración solo vienen de compartir derechos de ciudadanía.»
Fragmento 3 de 12 de esta intervención.