Eduardo Carazo HermosoPP
Diputado
«Usted nos dirá que son problemas derivados de las obras en Chamartín, pero es que se han producido situaciones parecidas en la estación de Atocha, como el caos en las cercanías el día 8 de marzo o el pasado 13 de septiembre, con retrasos de hasta cuatro horas. Además, no solo se han producido en Madrid, sino también en toda España: el 13 de julio, en plena temporada turística se tuvieron que suspender una veintena de conexiones entre Málaga y Sevilla; el 10 de septiembre, en La Rioja, un tren dejó a 200 personas dentro de los vagones sin luz y sin aire acondicionado, hasta que finalmente fueron trasladados a medianoche a otro tren que llegó a Logroño casi a las tres de la madrugada, nueve horas después de haber salido de Madrid. Eso por no hablar de los continuos retrasos de trenes en Asturias y en Cantabria -que ahora ya les caben por los túneles, pero casi siempre llegan tarde- o de los que conectan Galicia con Madrid o del tren de Extremadura -un incumplimiento detrás de otro de sus propias promesas, ministro- o, por supuesto, del caos que se produce continuamente en las rodalies catalanas, con tres incidencias de media al día. Ayer mismo veíamos el incendio de una catenaria en la línea R-3, cerca de Torelló, con los pasajeros teniendo que huir por las vías. Es la misma línea que se incendió el pasado 2 de agosto. Y podríamos seguir, pero me quedaría sin tiempo. Sí, señor ministro, desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno, el tren es otro de los servicios públicos que se han deteriorado en nuestro país. Especialmente en los últimos meses, con usted como ministro, coger el tren se ha convertido para los españoles en una lotería, en una ruleta rusa, con el consiguiente deterioro de la imagen de Renfe y de ADIF. En la España de Sánchez funcionan muy bien las conexiones con Suiza, funcionan muy bien las conexiones con la sede de Bildu, pero lo que no funcionan son las conexiones que miles de españoles usan todos los días para ir a trabajar, para ir a estudiar, para ir a ver a sus familias. (Aplausos). Yo sé que no le gusta oír esto, pero como aquí no me puede bloquear, como hace en Twitter, no le va a quedar más remedio que escucharlo. (Risas).»
Fragmento 3 de 9 de esta intervención.