Milena Herrera GarcíaPSOE
Diputada
«Las prácticas violentas a través de la tecnología son ya tan amplias y variadas que han dado lugar a una serie de nombres propios, como el doxing, la sextorsión, el grooming, el ataque de troles o la pornovenganza. Detrás de este neolenguaje encontramos casos de revelación de imágenes íntimas o de información privada, de creación de perfiles falsos, de insultos masivos organizados, casos de acoso sexual, de incitación a la violación, coacciones, chantajes y amenazas de muerte. Además, los agresores se amparan a menudo en el anonimato y sus conductas son altamente reiterativas, lo que acrecienta la sensación de inseguridad de las víctimas. La relatora especial sobre la violencia contra la mujer de Naciones Unidas ya alertó en el año 2018 sobre el alto grado de daño psicológico que estas prácticas producen. También lo recoge así el informe de 2022 del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, que desvela que el 54 % de las mujeres víctimas de acoso online ha experimentado ataques de pánico, ansiedad o estrés y que el 42 % de las niñas y jóvenes víctimas muestran estrés emocional, baja autoestima y pérdida de confianza.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.