Jaime Miguel De los Santos GonzálezPP
Diputado
«Gracias, presidenta. Lo que me da vergüenza, señora ministra, es que la lacra de la violencia machista sea una realidad en este país y que ustedes reciban premios. Lo que me avergüenza es que el Gobierno de este país esté de corrupción hasta el cuello y usted tenga el poco estilo de hablar de otras cuestiones, cuando tendría que darle vergüenza no poner en el centro de la cuestión a todas esas mujeres que ustedes han abandonado. Y no voy a hacerles responsables a todos ustedes, como hacía el candidato Sánchez con el presidente Rajoy, no les voy a llamar indecentes por más que se lo merezcan a la vista de las últimas informaciones. (Aplausos). Y, aun así, señora ministra, en vez de estar usted a la altura de sus responsabilidades, corea un listado infecto del que ustedes también se tendrían que sentir avergonzados, porque si algo caracteriza al Partido Socialista es la corrupción. ¿Quiere que le hable de los ERE? ¿Quiere que le hable de Filesa? (Aplausos). ¿Quiere que le hable de la señora Delcy Rodríguez llegando a territorio europeo, cuando lo tenía prohibido, con más de cien barras de oro bajo los brazos, amparada por un ministro al que, además, ustedes, después de expulsarle de su ministerio porque decían que algo olía mal en transportes, con la aquiescencia de doña Yolanda Díaz, que se tapaba la nariz, le aforaron incluyéndole en unas listas electorales y prometiéndole, el señor Santos Cerdán, que iría, además, a Europa? Eso es vergonzoso. Eso es corrupción. Y por lo que usted hoy tendría que estar pidiendo perdón es porque tiene un fiscal general del Estado imputado y a la mujer del presidente del Gobierno hasta aquí (toca su barbilla con la mano) de casos que la acosan; usted, la ministra de la igualdad de las peores leyes para el constructo feminista, la ley trans y la ley del solo sí es sí; usted, que, sin embargo, no habla de fotos como la de Anne Hathaway, que cacareaba en sus indecentes redes sociales el señor Puente, pero sí de las del señor Barrabés, que niegan al juez. Ustedes son corrupción. Le pido, simplemente, no ya que hagan su trabajo, sino que dejen de robar. (Aplausos.-Rumores).»