Diputado
«La situación laboral en España es hoy más que nunca un espejo de sus políticas, de sus prioridades y, lamentablemente, de sus fallas. Hablamos de un mercado laboral donde la precariedad ha dejado de ser la excepción para convertirse en la norma. Los datos no mienten: miles de trabajadores viven en la incertidumbre, con unos contratos que no permiten planificación alguna para su futuro. La reforma laboral, tan cacareada por muchos como una solución, ha resultado ser un parche más que una cura, manteniendo alta la temporalidad por el temor de los empleadores a un despido caro y dejando a los trabajadores en un limbo constante. Es una reforma que no ayuda ni convence a ninguna de las partes, ni a trabajadores ni a empleadores, y aquí es donde entran las mentiras y falsedades. El Gobierno, en su afán por pintar un cuadro optimista, ha manipulado y tergiversado realidades y presentando logros donde solo hay desolación, y se nos ha dicho que estamos en una recuperación. ¿Dónde está esa recuperación cuando el cierre de empresas no solo se mantiene, sino que ha aumentado en comparación con años anteriores, incluso con aquellos marcados por la pandemia? Estas cifras, si bien no son públicamente reconocidas, se susurran en los corrillos y se lamentan en las mesas de los hogares españoles. Las empresas españolas se enfrentan a un océano de problemas que van más allá de la mera competencia global; una competencia que arrastra a nuestras empresas a la deslocalización, que golpea el corazón mismo de nuestra economía y de nuestra sociedad, y golpea aún más duro el corazón de las familias españolas. Empresas que un día fueron pilares de nuestras comunidades, ahora buscan tierras donde la mano de obra sea más barata, las regulaciones más laxas y los beneficios a corto plazo más jugosos. Cada fábrica que cierra, cada servicio que se traslada significa no solo números en una fría estadística, sino vidas alteradas, sueños truncados y una incertidumbre que se extiende como la nada sobre nuestros barrios y pueblos. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 7 de esta intervención.