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29N · faltan 24 días

Agustín Santos MaraverSumar

Diputado

«Gracias, señora presidenta. Señorías, en primer lugar, quiero agradecer al Grupo Parlamentario Popular que nos traiga esta proposición de ley y, sin embargo, el señor Fabra debería aclararnos un punto inicial, que es el galimatías procedimental en el que estamos. Se ha debatido en el Senado con un texto idéntico y el 24 de septiembre del 2024 se tomó en consideración por la Mesa y se envió al Congreso para su tramitación porque corresponde evidentemente al Congreso la primera lectura. Y el 8 de octubre la Mesa lo envió a la Comisión de Defensa, donde se ha abierto el plazo de enmiendas. Es decir, ya está en la tramitación legislativa; es un poco clónico, es un poco teleológico, es un poco irregular tener la misma proposición de ley funcionando por dos vías paralelas. Pero, en fin, nos lo aclararán ustedes, estoy seguro. Sobre las explicaciones y las razones profundas de esta proposición de ley, se parte de delimitar las funciones del Gobierno en relación con el artículo 96 de la Constitución. El Gobierno dirige la política exterior e interior del país, que siempre ha sido un tema de polémica porque evidentemente en una democracia parlamentaria es el Congreso el que debe definir cuál es el interés nacional. La Ley Orgánica 5/2005, que se escribió en el 2005, obviaba esto y hacía una separación entre el interés nacional, la defensa de España, y todo lo exterior. Hoy, evidentemente, cualquier redacción de un texto no lo abordaría así y plantearía que nuestro compromiso con la Carta de Naciones Unidas, capítulos V y VI, con la Unión Europea y con otros acuerdos multilaterales que tenemos son parte del interés nacional, pero no importa. Lo importante es la explicación que se hace de que la naturaleza de las misiones puede variar y que el Parlamento debe pronunciarse coyunturalmente ante estos cambios de naturaleza a corto plazo o de tipo estratégico. Después, hace una afirmación curiosa. Se dice: El Gobierno ha abusado de sus prerrogativas. Pero no se explican cuáles son esos abusos de sus prerrogativas. Es la típica demostración en falso, sin argumentos, para justificar el argumento inicial de que el artículo 96 tiene que ser y quedar condicionado. De acuerdo. Veremos después cómo se condiciona eso. Pero para acabar y poner la guinda al pastel, podríamos definirlo con la fórmula de todos somos iguales, pero algunos más iguales que otros, es decir, esto es un tema de diálogo entre los grandes partidos, como debe ser, y como los otros también son representantes de la soberanía popular, preguntémosles, de tal forma que podamos los dos grandes partidos integrar esto en el tema. Ese bipartidismo ha muerto y no volverá a resucitar.»

Fragmento 1 de 4 de esta intervención.

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