Datos INE

29N · faltan 25 días

Rocío De Meer MéndezVox

Diputada

«Este problema del que hablamos es muy gordo y afecta a los niños, fundamentalmente a los niños más vulnerables. Porque, ¿de qué viven estos altos directivos de las grandes tecnológicas de Silicon Valley? Su materia prima, señorías, es el tiempo de nuestros hijos, la capacidad de recoger información para la predicción conductual, y eso es lo que compran y lo que venden. Es curioso, por no decir muy inquietante que, para sus hijos, para su gente, para sus colegios elitistas y privados no quieran lo que sí quieren para los hijos del resto del mundo. (Aplausos). Porque, ¿cuántas familias trabajadoras, señorías, se pueden permitir el lujo de alejar a sus hijos completamente de las pantallas? Observamos en un reciente estudio de Common Sense Media (muestra una gráfica) que la mitad de los hogares en el año 2011 tenían móviles, en el año 2013 ya era un 75 % y en el año 2017 prácticamente la totalidad, un 98 %. Y, en función de los ingresos de esos hogares, ¿qué niños consumían más horas en las pantallas? Aquellas familias con rentas más bajas. Señorías, los niños más expuestos son los niños pobres, y el gran dilema es que una serie de individuos están lucrándose con que el mundo no reconozca que las pantallas alteran absolutamente el desarrollo de nuestros hijos. Lo están viendo en otros países del mundo y, sin embargo, aquí estamos dando palos de ciego. Hay consecuencias muy graves si criamos a los niños en dos dimensiones, porque interrumpimos la relación del niño con el mundo. Psicólogas como Catherine L'Ecuyer, una psicóloga canadiense, precisamente ha analizado muy bien este tema. Pero hay otras evidencias importantes, porque hay evidencia científica sobre que este abuso y este uso de pantallas en los menores acarrea dos problemas: en la alimentación, por el sedentarismo, y problemas en la salud visual, como el síndrome de visión computadora, fatiga visual digital, aumento de la miopía, sequedad ocular, trastornos en la atención, problemas de sueño, retraso en el desarrollo cognitivo y, desde luego, en la salud mental.»

Fragmento 2 de 3 de esta intervención.

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