Félix Bolaños GarcíaPSOE
Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes
«(Una ujier se acerca a la tribuna de oradores y el señor ministro le indica que retire los documentos que la señora Muñoz de la Iglesia ha dejado). Muchas gracias, señora Muñoz, por su intervención. Repetir siempre el mismo argumentario hace que de manera necesaria también tengamos que repetir desde el Gobierno las mismas ideas. Creo que no hay ninguna duda, ninguna duda, de que este Gobierno respeta las instituciones democráticas, apoya a la Fiscalía y apoya esas investigaciones que han de esclarecer la verdad. ¡Ay de ustedes cuando la verdad se conozca! ¡Cuánto perdón van a tener que pedir a personas honestas a las que están ensuciando cada día! Por tanto, ustedes son los menos interesados en que se conozca la verdad. (Aplausos). Y, por supuesto, quien la haga que la pague. Esa es la diferencia fundamental. Se lo decía en mi primer turno en este atril. Lamentablemente, existen casos de corrupción, irregularidades y corruptelas que surgen en gobiernos de distinto color político; lamentablemente. Yo estoy convencido de que ustedes se avergüenzan cuando la persona que los protagoniza es alguien del Partido Popular, como nos avergonzamos nosotros cuando quien los protagoniza es alguien del Partido Socialista. La diferencia es cómo afrontar esos casos. (La señora Muñoz de la Iglesia: Exactamente). Nosotros: quien lo hace, lo paga. Ustedes: 'Luis, sé fuerte'. Esa es la diferencia. (Rumores). Lamento recordárselo una vez más. (La señora Muñoz de la Iglesia: Claro, claro). Quizá ustedes en el futuro tengan una actuación que sea más defendible y que no provoque que se les pueda repetir continuamente que destrozaron un disco duro, que lo rayaron, que lo formatearon treinta y cinco veces, que dijeron 'Luis, sé fuerte' a un señor corrupto... (Continúan los rumores). Es posible que ustedes en algún momento futuro no tengan ese pasado tan cercano, pero en este momento se lo vamos a recordar una y otra vez como un martillo o como un punzón, el que utilizaron ustedes para los discos duros destrozados. (Aplausos). Dice usted que no llamemos delincuente a quien confiesa haber cometido dos delitos fiscales. Pero, oiga, aplíquense el cuento. (La señora Muñoz de la Iglesia le muestra de nuevo el documento). Sí, tiene bien cerca la orden. Léasela y aplíquela. ¿Cuántas veces llaman ustedes delincuentes a gente que no solo no está condenada, sino que es honrada y honesta? ¿Cuántas veces lo hacen ustedes? ¡Si lo hacen a diario, lo hacen continuamente, si es su discurso! Es una hipocresía infinita que usted venga aquí a rasgarse las vestiduras. Mire, a una persona que comete dos delitos y que lo reconoce yo le llamo ciudadano ejemplar. (Rumores). Ciudadano ejemplar que se va con una presidenta ejemplar de vacaciones a cargo de los contribuyentes españoles y de los madrileños. ¿Qué le parece? ¿Qué le parece a usted que un ciudadano ejemplar defraude 350 000 euros a la Hacienda pública? ¿Qué le parece? ¿Está usted con el ciudadano ejemplar que defrauda 350 000 euros o con el fiscal que persigue el delito? ¿Con quién está usted? (Rumores). Curiosamente, defienden ustedes al ciudadano ejemplar que defrauda 350 000 euros y atacan al fiscal que persigue el delito. (El señor Pérez López: Al fiscal le persigue el Supremo).»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.