Isabel Rodríguez GarcíaPSOE
Ministra de Vivienda y Agenda Urbana
«La política crediticia también llevó a la ruina a miles de familias en nuestro país. Las caras más amargas fueron los desahucios y el sector de la construcción, un sector que aún se está recuperando del empleo perdido entonces y del que ahora precisamos para construir el parque público de vivienda. Todo aquello derivó, señorías, en un rescate financiero a la banca, con un altísimo coste para la ciudadanía española, en forma no solo de miles de millones de euros para ellos, para la banca, sino que fue a costa de recortes para la ciudadanía española, para la sanidad, para la educación, recortes que todavía hoy este Gobierno está revirtiendo, señorías. En España, además, de esta situación que analizo derivan diferentes causas, como estas que acabamos de ver, la descapitalización del parque público al que ya me he referido. Después, cuando llegó el salvamento y el rescate a la banca y el desatender a la ciudadanía, la política de vivienda llevada a cabo entonces consistió en no hacer nada: se dejaron de construir viviendas públicas en España. Desde el año 2012, y por vocación del Gobierno de entonces del señor Rajoy, se decidió que la VPO no era necesaria en España. Ese déficit también hoy lo estamos pagando. En los últimos años, además, en nuestro país, y como consecuencia del desarrollo y el buen hacer también del crecimiento económico de España, hay crecimiento demográfico, lo que implica una demanda muy por encima de la oferta de vivienda que ha derivado en un aumento sostenido de los precios en compra y en alquiler que no afecta igual a todo el territorio nacional, sino que es especialmente intenso en las grandes áreas urbanas o en las zonas turísticas. Es un problema, señorías, que tampoco sufre toda la sociedad por igual. Afecta especialmente a los jóvenes y a las familias con menos recursos, como antes manifesté, ampliando esa brecha que impide el desarrollo personal y social de muchas personas. Pero afecta también a otros a quienes hemos acompañado en el ascensor social, a quienes hoy con trabajos estables y salarios dignos encuentran dificultades para acceder a una vivienda y que, cuando lo consiguen, tienen que dedicar un porcentaje demasiado elevado de sus ingresos para pagar la renta del alquiler o la cuota hipotecaria.»
Fragmento 8 de 25 de esta intervención.