Diputado
«Muy buenas tardes. Quiero comenzar mi intervención saludando a los representantes de los sindicatos y asociaciones profesionales de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que nos acompañan desde la tribuna del público: todo nuestro respeto, nuestro reconocimiento y nuestra lealtad. (Aplausos). Hoy asistimos al enésimo ejemplo que certifica que estamos ante un Gobierno agotado, además de ante un Gobierno podrido; un Gobierno que carece por completo de iniciativa y de acción política y que simplemente se alquila al mejor postor para aplicar lo que se le pida a cambio de permanecer en el poder. No es de extrañar, porque es un Gobierno que se crea por y para protegerse de los casos de corrupción que le acechan. Sánchez disuelve las Cortes en mayo de 2023 sabiendo ya que su Gobierno está siendo investigado por la justicia, y va a una investidura imposible porque tiene que conseguir a toda costa estar parapetado en su búnker de la Moncloa cuando estalle la bomba de la corrupción. Ahí quiere resistir la onda expansiva con la protección de la Fiscalía, de la Abogacía del Estado y de todos los medios públicos a su alcance. La intención de este Gobierno no es gobernar; es estar, es permanecer, es mantenerse y es resistir. Cuando actúa, nunca es por iniciativa propia, siempre es para pagar un peaje, siempre es para pagar un peaje. (Aplausos). El inquilino de la Moncloa ha embargado su poco patrimonio político y de palabra para ir pagando cuotas cada vez más altas. Primero, Junts le exigió que hipotecase sus compromisos, su coherencia y la igualdad ante la ley con la amnistía, y Pedro Sánchez pagó el precio. Después fue Esquerra quien le exigió que hipotecase la posición de su partido sobre la solidaridad y la igualdad entre los españoles con el cupo separatista, y Pedro Sánchez pagó el precio. Después fue Bildu, que pidió la alcaldía de Pamplona, la ley de memoria histórica y la reducción de condenas a etarras, y Pedro Sánchez, lamentablemente, pagó el precio. Ahora vuelve a ser Bildu quien ha exigido su precio más apetitoso: rebajar la protección de un colectivo al que siempre ha tenido en el punto de mira, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 6 de esta intervención.