Pilar Calvo GómezJunts
Diputada
«¿Cree, señor Sémper, que los niños catalanes no celebrarían en los colegios las victorias de las selecciones catalanas? Les aseguro que lo harían, seguro que lo harían. En Cataluña tenemos clubes deportivos desde mediados del siglo XIX y federaciones desde principios del XX -fútbol, tenis, atletismo, natación, rugby- que son pioneras en el Estado español y predecesoras de las respectivas federaciones españolas. Hay un caso del que no quieren ni oír hablar, pero se lo voy a recordar. La Federación Catalana de Rugby se creó en 1922 y, gracias a los derechos que le reconocía el Estatuto de Autonomía de 1932, fue fundadora de la Federación Internacional en París en 1934 con Francia, Italia, Alemania, Checoslovaquia, Rumanía, y no, no estaba España, pero Franco lo resolvió. Franco, en 1940, después de la guerra civil, ¿saben lo que hizo?: disolvió la federación catalana. ¿Y usted habla de politizar? Esto sí que era politizar. También está el caso de la Federación Catalana de Bowling, reconocida como miembro de la federación internacional y denunciada -vaya por dónde- por la federación española. El Tribunal de Arbitraje Deportivo le dio la razón a la federación internacional, entendiendo que prevalezcan sus estatutos por encima de la normativa interna de los Estados. En 1999 más de medio millón de catalanes pidieron que Cataluña pudiera competir internacionalmente a través de una ILP, con la modificación también de nuestra Ley del Deporte. Aznar lo llevó al Constitucional y lo perdió: sentencia 110/2012.»
Fragmento 7 de 9 de esta intervención.