Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«El fiscal general debe ser cesado porque ha incumplido grave y reiteradamente sus funciones. Ha sido condenado por el Supremo por desviación y abuso de poder; una sentencia demoledora. Ha sido declarado no idóneo por el Consejo General del Poder Judicial. Ha traicionado a los fiscales del proceso para defender la amnistía por exigencias del Gobierno. Y ya el descrédito definitivo: se ha convertido en el primer fiscal general imputado en la historia de la democracia. Ya oigo al señor Bolaños: imputado por defender la verdad. ¿Ah sí, el Tribunal Supremo ha prevaricado por unanimidad? ¿Eso opinan ustedes, señorías del PSOE? Atrévanse a decirlo desde esta tribuna. Su deriva antisistema es imparable. (Aplausos). García Ortiz no perseguía un bulo, no; perseguía a una adversaria del Gobierno y, por eso, está investigado, por revelar secretos de un particular para perjudicar a Isabel Díaz Ayuso. (Aplausos). Señorías, lo confieso, antes de preparar esta intervención no conocía los hechos con detalle. Hoy, en España los escándalos se acumulan como basura en un vertedero, dificultando un examen preciso y justo de cada uno de ellos. Pero ese examen es imprescindible y su conclusión espeluznante: 7 de marzo, García Ortiz recibe de una subordinada, hoy también imputada, la denuncia contra un ciudadano hasta entonces anónimo. La recibe en el correo de la Fiscalía bajo el sugerente título de 'Relacionado con la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid'. Cinco días después la denuncia sale publicada en idénticos términos en elDiario.es. 13 de marzo, García Ortiz pide a esa misma subordinada que le envíe todos los correos intercambiados por el fiscal del caso con el abogado del novio de la señora Ayuso. Ojo, le pide que se lo mande a su cuenta privada de Gmail, algo estrictamente prohibido. Y se imaginan por qué, claro; es una forma burda, desde luego, de cubrir rastros. García Ortiz recibe los correos a las 23:44 horas. Siete minutos después, siete, lo publica la Cadena SER. (Rumores). 14 de marzo, ya a cara descubierta, García Ortiz exige a sus subordinados que difundan una nota oficial con datos reservados del novio de la señora Ayuso. Sus subordinados se niegan, pero él insiste; conmina a la fiscal jefe de Madrid por Whatsapp: si dejamos pasar el momento nos van a ganar el relato. ¡El relato, señorías! El fiscal general del Estado reducido a community manager del Gobierno, contra el Estatuto del Ministerio Fiscal, contra las instrucciones internas de la Fiscalía y contra la normativa europea, que exige impedir las filtraciones, investigarlas de inmediato y hacer todo lo humana e institucionalmente posible para proteger el honor de la persona afectada. ¿Qué honor, se preguntaría García Ortiz, si es el novio de Ayuso? ¡Ese no tiene derecho al honor ni a la presunción de inocencia ni a la protección de datos ni a la defensa! A ese podemos llamarlo delincuente confeso en prime time, como hizo Sánchez, como hace Bolaños. (Rumores).»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.