Nacho Martín BlancoPP
Diputado
«En definitiva, me parece imprescindible que seamos todos conscientes de que el derecho ha de ser riguroso, ha de ser respetuoso con la proporcionalidad de las penas, ha de ser en definitiva un derecho que sirva a la ciudadanía y no un derecho que genere discriminaciones. En este sentido, debo decir que, si bien a nuestro grupo parlamentario le parece razonable por lo menos explorar la vía de la imprescriptibilidad de las penas de los delitos sexuales cometidos contra menores, también se lo parece explorar la imprescriptibilidad de los delitos cometidos contra personas con alguna discapacidad. Creo que el debate ha de abordarse en muchos otros ámbitos, en muchos otros flancos que seguramente estén en la cabeza de muchos, pero que hoy por hoy no han sido articulados como debate en el Congreso de los Diputados. Quería hacer un último apunte, porque es cierto que yo esperaba en este debate una cosa a la que estoy bastante acostumbrado en Cataluña. En Cataluña este debate suele estar trufado -y permítanme la licencia personal- de un anticlericalismo galopante que personalmente me parece profundamente degradante. La verdad es que no lo he visto especialmente en las intervenciones provenientes del Parlamento de Cataluña, pero, sorprendentemente, sí he visto en la portavoz del Grupo Socialista una actitud excesivamente incisiva, haciendo especial hincapié en la cuestión de la Iglesia; por eso decía al Grupo Popular que no nos amparásemos o no nos escondiéramos detrás de la Iglesia. No, pero lo que no se puede hacer es demonizar a la Iglesia ni pretender que los delitos contra los menores son mayoritariamente cometidos en el seno de la Iglesia, porque eso es una gran falacia (aplausos); una gran falacia que está en la base de un discurso anticlerical que, por desgracia, es bastante predominante en mi tierra, en Cataluña, y contra el que personalmente he luchado en anteriores etapas en el Parlament de Catalunya y voy a luchar siempre en este Congreso de los Diputados. Me parece que, como buenos liberales o liberalconservadores, es importante defender también a la Iglesia, que tiene muchos detractores y muy pocos que se atrevan a defenderla públicamente. (Aplausos). De ahí -y con esto acabo, presidenta- que quisiera hacer esta mención sin acritud, sin ningún tipo de animadversión ni animosidad contra la portavoz socialista, porque creo que tenemos que estar todos a la altura de un debate que lo exige, sobre todo en interés del conjunto de la sociedad y, muy especialmente, en interés del menor. Así que, con todo ello, nosotros votaremos a favor de esta propuesta. Gracias, señoras y señores diputados. Gracias, presidenta. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 4 de esta intervención.