29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

María José Rodríguez de Millán ParroVox

Diputada

«Muchas gracias. Quiero comenzar esta intervención trasladando nuestro más sentido pésame a las familias de los fallecidos, nuestro apoyo a todos los afectados y nuestro reconocimiento a los voluntarios que estos días se han desplazado hasta Valencia. Señor ministro, me imagino que hasta usted reconocerá que no es usted el que debería estar aquí haciendo esta comparecencia, pero, como es una herramienta intercambiable más de Sánchez, le han encomendado la ardua tarea de defender lo indefendible y por eso ha optado por agotar el trámite sin ningún tipo de autocrítica, esperando que su tono le restara un ápice de responsabilidad a su Gobierno. Aquí hoy debería estar Sánchez dando la cara, explicando por qué no movió un solo dedo desde el primer día, explicando por qué el día de la riada la prioridad del Gobierno fue colocar a los suyos en Televisión Española y no socorrer a los valencianos. (Aplausos). Y debería estar también Teresa Ribera, que es la responsable directa de que no se hayan ejecutado presas, incluso algunas de ellas anunciadas por su propio partido, que sin duda habrían salvado vidas y reducido significativamente los daños, pero, según ella, la culpa es de las víctimas, que no se toman demasiado en serio las alertas. (Aplausos). Y, por supuesto, Sánchez huido, diciendo en esa cumbre del clima que el cambio climático mata, y usted aquí explicando que la culpa es de los ciudadanos, que emiten CO2. Pues mire, lo que mata es no declarar la situación de emergencia; lo que mata es quedarse cruzado de brazos viendo la catástrofe, sin mover un solo dedo, por puro interés político; lo que mata es no haber construido las obras y haber derrumbado las presas por puro fanatismo climático. Eso es lo que mata y no el cambio climático. (Aplausos). Aunque en cierto modo entendemos que Sánchez se esconda, porque para los españoles su presencia se ha vuelto un insulto insoportable, tal y como se demostró en Paiporta, con un descaro y una chulería absolutamente intolerable y que, por supuesto, mereció todo el reproche y más. ¡Qué triste, pero qué merecido se lo tienen!, saber que fuera de estas alfombras y de sus sedes los españoles no los quieren.»

Fragmento 1 de 6 de esta intervención.

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