Óscar Puente SantiagoPSOE
Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
«Creo que es mucho mejor que concluyamos este debate con un poco de pedagogía. Ha hablado usted del compromiso de puntualidad de Renfe, de que yo lo he reducido y que eso es una prueba evidente de que las cosas van muy mal. Bien, se lo voy a explicar, aunque creo que de este tema hemos podido hablar en otras ocasiones en el Parlamento, tanto en el Congreso como en el Senado. El compromiso de Renfe hoy en día es el más amplio de Europa. Estudie usted los compromisos de puntualidad de cualquier compañía ferroviaria europea y verá que Renfe es la que más indemniza y por el periodo de tiempo más amplio. Es más, la normativa, la que rige en el reglamento europeo y también en la ley ferroviaria española, es mucho más laxa; es decir, Renfe va más lejos de lo que la ley exige para indemnizar a los pasajeros que lleguen tarde. Lo que no podía hacer Renfe es mantener un compromiso de puntualidad que inició en el año 1992, cuando había seis trenes, todos en una vía que solo es de ida y vuelta, sin ningún tipo de complejidad ni de interrelación, con el momento presente en el que tenemos mil trenes al día, con una red ferroviaria muy compleja y, sobre todo, señor Figaredo -y esto es importante-, que es una red ferroviaria que está en obras, y que, por tanto, tiene que conciliar la realización de esas obras con la prestación del servicio. Y le voy a poner un ejemplo que va a entender usted muy bien, porque usted sabe mucho de números. El año pasado, 2023, Renfe indemnizó a los viajeros por retrasos por una cantidad de 42 millones de euros. ¿Sabe cuánto dinero correspondía solo a la línea Madrid-Sevilla? 21 millones de euros; la mitad de esos 42 millones fueron indemnizaciones por viajeros que realizaban el trayecto en una línea que estuvo en obras durante todo el año 2023. ¿Por qué? Porque el año pasado invertimos 700 millones de euros en renovar la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. ¿Le parece justo que Renfe indemnice a pasajeros por retrasos que no son directamente imputables a la compañía operadora? Es evidente que no, por tanto, tenemos que adaptarnos a las nuevas realidades, a la red ferroviaria que tenemos hoy, que es mucho más compleja, con cambios de ancho, con distintas tensiones, que tiene que compatibilizar los servicios con otros dos operadores y que está mucho más saturada. Mantener el compromiso de puntualidad del año 1992 era un suicidio económico para la compañía y por eso tomamos la decisión de mantener un gran compromiso de puntualidad, mayor que el que exige la ley, pero, desde luego, también adaptándonos a nuestra propia competencia.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.