29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Alberto Catalán HiguerasUPN

Diputado

«No fue fácil; los de siempre, aquellos que siempre se vienen oponiendo a las infraestructuras que suponen progreso y futuro para nuestra comunidad, estuvieron enfrente, repudiaron, sabotearon, boicotearon. Los partidos secesionistas, la extrema izquierda vasca y radical, siempre enfrente, en unos casos callaron y en otros participaron de ese boicot. No dejan de sorprender las intervenciones y los debates que se generaron en la Cámara foral en el Parlamento de Navarra, serían las décadas de los años ochenta y noventa, donde estas formaciones políticas hicieron que la Cámara foral fuese una caja de resonancia de aquellos colectivos, de aquellas asociaciones que se posicionaron en contra del pantano de Itoiz y del Canal de Navarra. El objetivo era el mismo: paralizar el pantano de Itoiz y que no se construyese el Canal de Navarra. Abrieron distintos frentes y distintas posibilidades desde el tema medioambiental, pasando también por el judicial, con sentencias favorables y desfavorables al proyecto tanto en la Audiencia Nacional como en el Tribunal Supremo, incluso también una favorable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. También participaron del sabotaje y de los atentados a las propias obras, que costaron millones de pesetas de entonces en pérdidas. Asimismo, incluso, a la hora de crear alarma social, poniendo en duda la estabilidad de una de las laderas del pantano, más concretamente la izquierda, y que decían que las consecuencias iban a afectar no solamente a los pueblos más próximos, sino incluso a la propia ciudad de Zaragoza y a la central nuclear de Ascó en Tarragona. Fue tal la situación que, como he dicho en alguna ocasión en esta Cámara, se tuvo que construir un destacamento de la Guardia Civil a pie de presa para que las obras pudiesen tener seguridad y pudiesen continuar. El último frente: cuando formaron parte del Gobierno de Navarra en la legislatura 20152019, con una dilación excesiva de todos los trámites y todas las iniciativas y medidas que se tenían que aplicar. Llegaron incluso a poner en duda que, quedando ya la última fase, la que en este momento nos debe ocupar de llevar agua a la zona más seca y pobre de la comunidad, la Ribera de Navarra, pusieron en duda que esta era la alternativa más fiable; menos mal que unos años más tarde, a través de unos informes en el año 2017, tuvieron que reconocer que el pantano de Itoiz y el Canal de Navarra eran la única alternativa para la Ribera de Navarra. El objetivo seguía siendo el mismo: dilatar, retrasar y no realizar esta segunda fase. Aún les quedó tiempo, señorías, en los últimos años, de poner en duda que la solución proyectada con dos tubos soterrados a la vez para llevar el agua a la Ribera fuese una realidad. Poco o nada se podía esperar de aquellas formaciones políticas que siempre habían estado en contra, que incluso tuvieron la posibilidad de dilatar en exceso el desarrollo de una ampliación de la primera fase que debiera llevar el agua a Tierra Estella y que, en este caso, lleva ya siete años de retraso y todavía no es una realidad. Con Gobiernos de Unión del Pueblo Navarro la realidad fue diferente, y eso es lo que realmente nos llama la atención, señor ministro: cambió el Gobierno, hubo un Gobierno presidido por el Partido Socialista y, aunque con retrasos, hay que reconocer que se ha avanzado, que se han ido tomando medidas, muy despacio, y por eso a nosotros en ocasiones nos ha llamado la atención la falta de información, la opacidad con la que se ha actuado, no solamente por parte del Gobierno de España, sino también del Ministerio de Transición Ecológica. Creemos que hay otra forma de gestionar esta cuestión, haciendo sobre todo más participes a aquellas formaciones políticas, a aquellas asociaciones que venimos empujando para que esta infraestructura sea una realidad. Queda por construir, como digo, la segunda fase, la que llevará el agua a la Ribera de Navarra, la zona -insisto- más seca y más pobre de la comunidad.»

Fragmento 2 de 5 de esta intervención.

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