Jorge Pueyo SanzSumar
Diputado
«En Aragón podemos hablar de líneas ferroviarias que llevan sufriendo años de abandono. Esto se traduce en retrasos, averías, una calidad del servicio lamentable, líneas como Zaragoza-Teruel o Zaragoza-Binéfar en las que los convoyes son antiguos y poco fiables, y las obras realizadas tampoco resuelven los problemas de fondo. Nos traen -repito- los últimos trenes. Podemos hablar de una gestión deficiente del servicio público: inconsistencias en la aplicación de compra de billetes, como en la línea Quinto-Zaragoza, que imposibilita saber la demanda del mismo y también dificulta el servicio; frecuencias insuficientes, como en la línea de Caspe-Mora, que no permite que los trabajadores se trasladen con seguridad; en cuanto a horarios, trenes que van con muchas horas de retraso; malas decisiones como destinar material anticuado -repito, nos traen el peor servicio-, y el AVE sería el ejemplo del fracaso del modelo, al menos en Aragón, como con las recientes averías que hay en el AVE HuescaMadrid, que obligan a pasajeros a utilizar trenes regionales. Ni siquiera el AVE funciona. Hay dos modelos: el modelo de siempre, que Aragón es una zona de paso, o un modelo que realmente vertebre Aragón decididamente, con un cercanías, con obligaciones de servicio público y también con un modelo de regionales y medias distancias. Vas al ministerio a pedir trenes y te dicen: vaya, lo siento, es que esta línea que usted me pide no cumple con el índice de masa crítica para hacerse. O sea, que como no hay gente no hay trenes y, como no hay trenes, señorías, no hay gente. Es la pescadilla que se muerde la cola. Pero nosotros lo vamos a exigir igual en los presupuestos.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.