Diputada
«Usted falló como ministra, pero también como persona. Han pasado veintidós días y usted no ha ido ni una vez a los municipios devastados, no a hacerse una foto, como ha dicho antes, sino a estar con la gente, a mirarlos a la cara, a estar con ellos, a acompañarlos. Se llama empatía, señora ministra. (Aplausos). ¿Sabe por qué usted no ha ido ni una sola vez? Porque no podría mirar a la cara a esos vecinos que lo han perdido todo. Usted no podría mirar a la cara a todos esos alcaldes que la informaban y le pedían que limpiase los barrancos para que no se inundaran. Usted no podría mirarlos a la cara. Falló en la prevención, como hemos visto, y falló en la gestión de la emergencia, como vamos a ver. El 29 de octubre estaba usted fuera de España, como todos sabemos, preparando sus exámenes para Bruselas y no sabía nada de lo que estaba pasando en España. Su número dos estaba en Colombia y la directora general de Protección Civil en Brasil. Parece que ellos también se burlaron de las alertas rojas, ¿verdad, señora ministra? (Aplausos). Señora Ribera, su papel en esta tragedia se ha reducido a tres llamadas a las siete y media de la tarde, a un mensaje a las ocho de la tarde y a una entrevista de quince minutos en la SER varios días después. No se ha vuelto a saber nada de usted, y era una de las máximas responsables. Su primer contacto con el presidente Mazón es para hablar de algo que ya se había producido, a pesar de que son organismos de su competencia los que tienen que avisar al CECOPI para que pueda tomar decisiones. Usted no se enteró de nada esa tarde porque usted estaba preparando los exámenes de Bruselas. Usted no estaba preocupada de la DANA en absoluto, señora ministra.»
Fragmento 4 de 7 de esta intervención.