Teresa JordàERC
Diputada
«Señora ministra, quiero aprovechar también esta comparecencia para hablarle de las Tierras del Ebro, y, en particular, del delta del Ebro, que en estos momentos es una de las zonas más vulnerables -lo sabe usted- de todo el Estado, y lo es porque desde este Congreso -lo quiero decir aquí también- y desde hace muchos años no se ha hecho el trabajo que había que hacer, un trabajo que hubiera evitado llegar a la situación actual, y la situación actual del delta del Ebro es, sencillamente, de fragilidad y agonía. La inacción política ha sido una decisión nefasta, porque, sí, se ha decidido no hacer nada, se ha decidido no actuar, igual que en el país valenciano, como acabo de denunciar. Y esto ha condenado y está condenando al delta del Ebro -lo voy a decir así- a su desaparición en un contexto de emergencia climática como el actual, en el que se han visto las dos caras de la misma moneda: por un lado, la gota fría y, por otro lado, la sequía; la gota fría, conocida como DANA, que castiga sin ningún tipo de reservas al delta del Ebro, porque destruye su litoral y sus espacios de cultivo y naturales, espacios de los que se presume pero que no han recibido ayuda efectiva alguna para preservarlos, y, por otro lado, como decía, la sequía. El año pasado, por si alguien no lo recuerda, hablábamos de sequía; ahora hablamos de agua, y el año pasado hablábamos de sequía. Entonces se recortó el agua al 50 %; insisto, se recortó el agua al 50 % en una zona húmeda como es el delta del Ebro, dejando desamparado -y lo digo así también- y lleno de sufrimiento a un ecosistema del que los arroceros y arroceras son sus grandes cuidadores y que, por cierto, todavía están pagando las consecuencias de aquel recorte.»
Fragmento 15 de 17 de esta intervención.