Ricardo Chamorro DelmoVox
Diputado
«Gracias, presidente. Esta iniciativa, relativa a una infraestructura hídrica específica para Navarra, fue planificada hace ya más de treinta años y llevada adelante por un Gobierno del Partido Socialista, aunque luego fue continuada por UPN. El Partido Socialista gobernaba en Navarra y también estaba en el Gobierno de España, y ese era un PSOE -hace treinta años, en los años ochenta- que aún creía en la cohesión de España a través de infraestructuras y un Plan Hidrológico Nacional que fomentara el regadío y estructurara el territorio. Es verdad que muchos políticos de ese Gobierno de Navarra luego fueron juzgados por corrupción, como Luis Roldán, pero eso ya es otra historia. El gran opositor a esta infraestructura -y esto sí tiene que quedar muy claro- fue la izquierda etarra, representada por el partido Herri Batasuna, partido ilegalizado por ser ETA, que también estaba -y sigue estando a través de Bildu- en la línea de ese fanatismo ecoclimático para la agitación social y la oposición al desarrollismo en España y, por lo tanto, en ese momento en Navarra y el País Vasco. En el entorno de la izquierda abertzale se crearon varias plataformas en contra de estas infraestructuras y de oposición a todos los niveles. En 1995 fue creado el grupo Solidarios con Itoiz como grupo de acción directa: acciones violentas de ecosabotaje o rozando también la violencia contra las obras del embalse, así como contra las empresas y las instituciones implicadas en su construcción. La acción más espectacular que llevó a cabo este grupo fue un sabotaje mediante el cual ocho activistas, tras reducir y atar a un guarda de seguridad, cortaron seis cables de acero de los que se utilizaban para transportar el hormigón de la presa. Esto produjo un parón de la obra de diez meses mientras los cables se volvían a fabricar en Alemania y se colocaban de nuevo. Durante este tiempo, los más de trescientos obreros que trabajaban en la obra se fueron al paro. Por causa de dicho sabotaje, que costó nada más y nada menos que 9 millones de euros y el secuestro del guarda de seguridad, fueron juzgados tres de los ecoterroristas y fueron condenados a importantes penas de cárcel. Los otros cinco saboteadores huyeron de la justicia hasta la prescripción de los delitos cometidos, protegidos por el entorno sociopolítico de ETA.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.