Mirian Guardiola SalmerónPP
Diputada
«Señor Marlaska, es usted el ministro más reprobado de la historia de la democracia y eso es lo único que usted lidera. La semana pasada usted se declaró en rebeldía parlamentaria, por lo menos en el Congreso, y no quiso responder a las preguntas. Usted tenía mucho miedo del señor Marlaska, ese señor al que dice usted que no conocía de nada, pero al que condecoró con la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Señor Marlaska, le tengo que recordar que mentir en una comisión de investigación es un delito, y lo sabe. Señor Marlaska, si para usted el señor Aldama es un presunto delincuente y tiene cero de credibilidad, entiendo que opinará usted lo mismo de la mujer del presidente, del hermano del presidente y del fiscal general del Estado, que están en la misma condición. Yo no voy a preguntar si va a volver usted a la Judicatura porque está claro que, aunque quisiera, no podría. Señor Marlaska, vuelvo a la pregunta que usted no quiso responder la semana pasada. Los artículos 28 y 29 de la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil son muy claros y no dejan lugar a dudas, usted pudo declarar de oficio, sin que lo pidiera ninguna comunidad autónoma, la emergencia de interés nacional, y no lo hizo. Dada la gravedad de la situación y las circunstancias, no era una opción, era su obligación. ¿Qué más tenía que pasar, señor Marlaska, el día 29 para que usted diera la orden? ¿O es que tenía usted la orden de no ayudar? Dígame, si esto no era una emergencia de interés nacional, ¿qué era? Porque le recuerdo que había un peligro inminente de que se reventara la presa de Forata y un riesgo para la vida y la seguridad de las personas, y usted no hizo absolutamente nada. Fue una omisión como una catedral, señor Marlaska. Es miserable que para usted esto no fuera una emergencia nacional, pero sí para colar por la puerta de atrás a su DAO, su amigo el policía jefe, en un real decreto de ayuda a las víctimas. Es lo único que saben ustedes hacer: sacar rédito político de una tragedia. Ya lo hicieron con Radiotelevisión Española, cuando no respetaron ustedes ni un día a las víctimas, y querían hacerlo chantajeando con los presupuestos generales del Estado.»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.