Rocío De Meer MéndezVox
Diputada
«La ONU, ya por el año 2000, trasladó el primer informe demográfico sobre la economía europea y decía que su prosperidad dependía de su población y que en Europa faltaban 159 millones de habitantes para su supervivencia, que debían venir de otros países. ¿Quién avaló este mismo informe del año 2000? La Comisión Europea; la Comisión Europea avaló este informe. El Banco Mundial aumentó ese informe, y dijo que las migraciones debían aumentar también en los países occidentales para dedicarlas a su masa laboral. Lo mismo dijo el Fondo Monetario Internacional y lo mismo dijo el Foro de Davos. Todos decían que era para garantizar la supervivencia de Europa. Pero yo me pregunto: ¿su supervivencia o sus cuentas de resultados? ¿Europa es una serie de productos interiores brutos en una geografía o es más cosas? ¿España es un lugar o es algo más? ¿Es unos presupuestos generales del Estado? ¿Es un PIB? Ni España es un lugar ni la supervivencia de una serie de cuentas de resultados de multimillonarios es la supervivencia de Europa. Quizá sí su prosperidad, pero no su supervivencia, señora ministra, porque si para garantizar esas cuentas de resultados lo que haces es importar millones de personas del tercer mundo, de lugares con los que no compartimos nada, ni modo de vida ni costumbres ni religión, quizá a usted le salven los números, pero matan el espíritu, matan la identidad y matan la civilización. (Aplausos). Porque los seres humanos no somos dígitos, no somos números; tenemos cultura, tenemos raíces, tenemos pertenencia y tenemos espíritu. Y le digo algo que quizá sí que va a entender, porque a lo mejor esto de la civilización le suena un poco a chino; algo que sí que va a entender. Usted va a cambiar de opinión, señora ministra, su Gobierno va a cambiar de opinión, porque han cambiado de opinión en nuestro entorno: ha cambiado de opinión Macron; ha cambiado de opinión la socialdemócrata Andersson: hace tres días Trudeau decía que también iba a cerrar las fronteras, incluso, a los visados de estudiantes; ha cambiado de opinión Scholz, en Alemania; han cambiado de opinión en Suecia; han cambiado de opinión en Dinamarca; han cambiado de opinión en todos aquellos lugares en los que defendían lo mismo que defiende usted. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.