Elma Saiz DelgadoPSOE
Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
«Le planteo estas situaciones porque igual puede asimilar, si se lo plantea, que el fenómeno migratorio trasciende a eslóganes, a frases hechas y a soluciones simplistas. Las soluciones pasan por un análisis mucho más profundo, por hacer mucho más esfuerzo en entender las necesidades sociales para garantizar una sociedad más tolerante. Ya sé que su ideología radical, anclada en un tiempo que afortunadamente ya no existe, no le permite tener esa visión de nuestra sociedad, porque, como le digo, están en su burbuja, pero la sociedad no es homogénea. La sociedad entiende y es próspera en las diferencias. Hay personas que ya están aquí, que han venido a trabajar, que quieren aportar el talento para que nuestro país vaya bien y que quieren arraigar aquí su proyecto de vida, un proyecto que les ha sido negado donde nacieron, señoría. Yo he buceado en sus biografías y creo que sus señorías de VOX comparten determinadas devociones por el Papa Juan Pablo II, por la Guardia Civil, por el Ejército e incluso por Don Quijote de la Mancha. Vamos a analizar un poco estas devociones. De su admiración por la Guardia Civil y el Ejército no puedo sino compartirlas, señoría. Ahora bien, tiene que hacérselo mirar, porque mientras unos se dedican a incrementar la sensación de seguridad con el apoyo del Gobierno de España, esta tarde usted ha hecho todo lo contrario. También comparto la admiración por Don Quijote, sobre todo por cómo las palabras de Cervantes le hacen defensor universal de la dignidad humana y de la libertad, sin importar el origen. Pero sin duda hay un fragmento del Quijote -voy mal de tiempo y voy a ahorrarme el anterior- que me parece muy importante: el episodio del cautivo. Un capítulo que ofrece pasajes que reflejan la empatía y comprensión hacia el otro, hacia personas de culturas distintas. Le invito a releer ese capítulo, donde Cervantes humaniza a personajes musulmanes, especialmente a Zoraida, y pone de manifiesto la capacidad de personas de diferentes orígenes para colaborar y entenderse. Le invito a que ese pasaje le enriquezca. De devoción y fe poco le puedo decir. Creo que cada uno tiene las creencias que mejor considera y le acercan a los demás o al más allá, pero permítame recordarle, para acabar esta interpelación, una frase del Papa Juan Pablo II: 'La peor prisión es un corazón cerrado'. Muchas gracias. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.