Carlos Flores JuberíasVox
Diputado
«Le tengo, señor Albares, por un ministro de perfil bajo, de limitada eficacia y escaso de ideas -un poco como mi corbata, gris con algunos toques rojos-, pero no le considero un camicace, así que no cuente entre mis previsiones con que usted acabe accediendo a la exigencia de Podemos, que, además de afectar a nuestra imagen internacional, contribuiría en nada a la solución del conflicto. No obstante, no descarto que sienta usted la tentación de contentar a la señora Belarra y a su alegre muchachada con una serie de concesiones, con un rosario de gestos que a la postre acabarán siendo tan letales como lo que le están pidiendo, así que, aunque no me los va a aceptar, déjeme que le dé al menos cuatro consejos. Uno, no persevere en la hipocresía de mantener su embargo de armas a Israel, admita que el Estado de Israel tiene el legítimo derecho a defenderse de sus agresores e imite las políticas de democracias de ejecutoria impecable y filiación socialdemócrata, como en la Alemania de Scholz, cuyo Ministerio de Exteriores acaba de valorar en 94 millones sus exportaciones de armas a Israel en lo que llevamos de año; no se sume al coro de quienes se alborozan por la noticia de que la Corte Penal Internacional ha dictado órdenes de detención por presuntos crímenes de guerra y lesa humanidad contra el primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Gallant, y súmese, en cambio, a la lista de dirigentes internacionales, empezando por el todavía presidente Joe Biden -no Trump, Joe Biden-, quien ha dicho que la decisión del tribunal era escandalosa y que se han declarado dispuestos a cumplir con su obligación de garantizar la inmunidad de los mandatarios de países que no reconocen la jurisdicción de la Corte, como es el caso de Israel. Y si le sobran 1,6 millones de euros y los quiere usted destinar a mejorar el servicio de la Justicia, le puedo dar unas cuantas direcciones de juzgados y tribunales en la provincia de Valencia que los utilizarán con mucho interés. Alégrese de que, neutralizada en buena medida la amenaza de Hizbulá, Israel y el Líbano hayan suscrito un acuerdo de alto el fuego con voluntad de convertirse en un cese permanente de las hostilidades, que permita la pronta retirada de las fuerzas israelíes, la gradual recuperación de su soberanía sobre sus fronteras y el retorno a sus hogares de los desplazados a uno y a otro lado de la línea de fuego. Y adopte de una vez por todas una posición más valiente o, al menos, mínimamente decorosa en torno al régimen asesino de los ayatolás en Irán, que solo el pasado año ejecutó a 813 personas -datos de Amnistía Internacional-, varias de ellas menores, muchas de ellas en público, la inmensa mayoría de ellas por motivos políticos, y que el pasado día 2 de octubre disparó doscientos misiles balísticos sobre Israel...»
Fragmento 6 de 6 de esta intervención.