Diputado
«Señorías, en un momento en que el mundo parece girar hacia una incertidumbre donde las sombras del egoísmo son cada vez más extensas en nuestros corazones y en nuestra sociedad, debemos ser luz entre tanta oscuridad. Este Parlamento tiene que brillar, tiene que ser como nuestro personal sanitario, como nuestras enfermeras, como nuestros enfermeros, que en los momentos más vulnerables siempre son un faro en la noche. (Aplausos). ¿Cuántos de nosotros, señorías -por mucho que ustedes se rían-, directa o indirectamente a través de un familiar han sentido el toque sanador de un sanitario en un hospital? ¿Cuántos de ustedes han tenido que sufrir una larga estancia en un hospital, muchas veces en soledad, en momentos en los que la desesperanza se apodera de uno, donde la enfermedad parece vencer, cuando el miedo más aprieta y se cierne sobre nosotros? Ahí están nuestros sanitarios como guardianes de la salud, como los ángeles que velan a los pies de nuestras camas. Muchos de nuestros mayores están sin otra compañía que la del personal sanitario, sin una mano que los reconforte y acune en los últimos momentos, sin una voz amiga que les calme cuando se despiertan en mitad de la noche completamente desorientados porque no están en su hogar. Pues ahí está nuestro personal sanitario, nuestro personal de enfermería para ser prácticamente su única compañía, ser esa mano que los reconforte y esa voz amiga.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.