Lourdes Méndez MonasterioVox
Diputada
«Señoría, ha tenido usted la posibilidad de explicar o de dar respuesta a las preguntas que le he hecho. ¿Por qué, señorías, por qué los enfermos no tienen un tratamiento terapéutico y solamente tienen la posibilidad de pedir la muerte? No nos lo ha explicado, no nos ha dado una respuesta a eso. ¡Claro que tenemos una visión diferente a la suya, por supuesto que sí! Pero no por eso es insultante, no por eso nos tiene que insultar. (Aplausos). Nosotros creemos, señoría, que el hombre tiene una dignidad intrínseca. Usted habla de dignidad en su iniciativa, que ustedes como gobernantes, además, tienen el deber de reconocer y, en virtud de esta, el deber de proteger su vida. Sobre todo, señorías, tienen el deber de hacerlo con el más débil y con el más vulnerable. Ese es su deber. Ustedes no están legitimados para disponer que el Estado mate a ningún hombre, aunque este se lo pida; lo que sí están obligados es a paliar el sufrimiento que le lleva a querer la muerte, a eso sí que están obligados. (Aplausos). El derecho a la vida, señorías, es el fundamento primero de nuestra sociedad y por eso se incluyó en nuestra Constitución, en todas las constituciones del mundo occidental después de los horrores vividos en las guerras mundiales, considerándose como fundamentales los derechos humanos. Ustedes, señorías, quieren reavivar un nuevo holocausto, la exterminación de las personas que no son útiles, aquellas cuyas vidas ustedes creen que no son dignas de ser vividas, y apelan a su libertad, que es una libertad viciada, señoría, porque no existen medios terapéuticos para aliviar el dolor de aquel que sufre y porque han delimitado un contexto eutanásico para que la sociedad coaccione a las personas que deben desear la muerte. Es absolutamente despreciable.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.