Datos INE

29N · faltan 24 días

Rafael Cofiño FernándezSumar

Diputado

«Muchas gracias, presidenta. Señorías, buenas tardes. La herramienta más importante que tenemos ahora mismo en nuestro sistema sanitario es escuchar a los pacientes. Si preguntáramos a los mejores profesionales sanitarios que tenemos en nuestro país cuál es esa herramienta potente más tecnológica, sin olvidar que es importante tener buenos fármacos, los mejores fármacos, buenas estructuras, buenos cuidados, buenos profesionales, dirían que son las sillas, porque estas nos permiten sentarnos al lado de las personas, al lado de los pacientes y escuchar, nos permiten sentarnos junto a ellos y hacer las preguntas que se vienen haciendo desde hace cientos de años, que son: ¿cómo estás?, ¿qué necesitas?, ¿cómo te puedo ayudar? Cuando los compañeros y compañeras empezaron la reforma de la Atención Primaria hace años, en los ochenta, y se pasó del modelo de ambulatorios al de centros de salud -aquí hay gente mayor que recordará esa época-, las consultas se pasaban con un montón de gente en muy poco tiempo; había que sacar número e, incluso, recuerdo, de pequeño, que a veces se pasaban las consultas de dos en dos. Los compañeros que estuvieron en aquella época, aparte de hacer un montón de cosas para llegar a tener lo que hoy tenemos, decían que había un logro, que era meter las sillas en las consultas, porque algunas se pasaban de pie, no se dejaba que la gente se pudiera sentar, porque era un modelo carnicería, no era un modelo de centros de salud. Estos compañeros, además de hacer muchas cosas que nos han llevado a tener lo que hoy tenemos, metían sillas en la consulta, pero muchas personas que no estaban de acuerdo con este modelo, que no querían que la gente se sentara porque perdían mucho tiempo, quitaban las sillas, y ellos por la noche volvían a meter las sillas en los centros de salud. Es un elemento simbólico muy importante acerca de dónde venimos y lo que no queremos perder. Hay un estudio del Journal of General Internal Medicine del año 2019, con datos norteamericanos -y en nuestro país tenemos datos mejores-, que dice que, una vez que el médico pregunta y el paciente empieza a hablar, el promedio de tiempo de interrupción son once segundos hablando, o sea, solamente hablan once segundos. Afortunadamente, en nuestro país, algunos grupos, como los de comunicación de la Sociedad Española de Medicina de Familia, trabajan desde hace mucho tiempo mejorando los tiempos de escucha. Y digo todo esto porque nuestras leyes tienen que ser leyes de escuchar a la gente, escuchar a los ciudadanos y a las ciudadanas, escuchar a los pacientes, y escucharlos más allá de once segundos.»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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