Rafael Cofiño FernándezSumar
Diputado
«Para entender esta ley hay que venir a pie, no hay que venir a caballo, hay que haber leído eso tan bonito de Gil de Biedma, Pandémica y Celeste, cuando dice que para entender algunas cosas hay que haber estado mucho tiempo solo, hay que haber amado muchos cuerpos, hay que haber pasado por planta muchas veces, hay que haber hecho muchas guardias, haber firmado registros de defunción, haber paseado en soledad por los hospitales, haber llorado en muchas habitaciones, haber acompañado, haber hecho paliativos -el compañero Iñaki lo comentaba muy bien, hemos hecho y se están haciendo paliativos muy bien en nuestro país y hay muchos profesionales trabajando en paliativos-, hay que haber abrazado a mucha gente, haber abrazado muchos dolores y muchos cuerpos para entenderlo. Para comprender lo que hoy se pretende en el sentido de ampliación hay que venir de estar ahí, hay que haber estado donde estuvo nuestro querido compañero, Gerardo Pisarello, hace unas semanas, en su proceso personal de acompañamiento a su pareja, y entender, como él decía con unas palabras tan bonitas, que a veces en la vida esos amplios espacios luminosos se cierran pero que hay que ir acomodándonos a esos espacios pequeñitos, que a veces son -decía él- del tamaño de una baldosa, desde los que, con dolor y sufrimiento, también hay que aprender a vivir y acompañar en esos pasos finales. (Aplausos). Nuestro papel como parlamentarios es manejar las incertidumbres -a veces con más o menos certezas, pero siempre incertidumbres- y gestionar consensos. Acompañaremos en el proceso de esta ley y trataremos de mejorarla y ensancharla a lo largo de su tramitación. Muchas gracias. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.