29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP

Diputada

«Gracias, señora presidenta. Señorías, en nombre de mi grupo parlamentario y en el Día Internacional de los Derechos Humanos, yo acuso a Nicolás Maduro y a su corte criminal de cometer delitos de lesa humanidad que merecen el castigo de la Corte Penal Internacional, pero también a quienes cierran los ojos, miran para otro lado o arrastran los pies frente a una tiranía desquiciada. ¿Han leído ustedes los últimos informes de Naciones Unidas y Amnistía Internacional? (Muestra un documento). Aquí están, doscientas páginas. No solo denuncian una ola de represión sin precedentes tras las elecciones del 28 de julio, detenciones arbitrarias, casas de opositores marcadas con una equis o ejecuciones sumarias, también denuncian torturas a casi doscientos niños y adolescentes. Es el caso de CD, de 16 años, denunciado por Amnistía: Los sicarios de Maduro -y leo literalmente- lo golpearon con un bate de béisbol en la espalda y en el torso, le pusieron una bolsa en la cabeza para asfixiarlo y le dieron choques eléctricos en los pezones. Dos veces perdió el conocimiento, pero las torturas prosiguieron. Lo tumbaron en el suelo, en fila con otros presos. Uno a uno, pasaban militares dándole golpes y patadas para que confesara supuestos pagos por atacar instalaciones del Estado. Todo sórdido, todo falso. El caso de Mariana González, también detenida en la resaca del fraude electoral, acusada sin pruebas de terrorismo, torturada. Lean la carta que escribió a su madre, una mezcla de ternura y de terror: Mamá -le dice-, prefiero matarme antes que seguir sufriendo. Maduro no ha tenido más remedio que liberarla, claro, pero ahí siguen otros sesenta y nueve niños y adolescentes como ella y más de 1900 adultos, mujeres embarazadas, ancianos, incluso personas discapacitadas. Venezuela es hoy un inmenso campo de torturas, una selva sin ley, y bien lo saben las víctimas y los presos políticos que hoy nos acompañan desde la tribuna y a los que reitero el apoyo y el afecto de mi grupo. (Aplausos).»

Fragmento 1 de 5 de esta intervención.

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