29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Aina Vidal SáezSumar

Diputada

«Durante la pandemia del COVID tanto España como el mundo entero nos enfrentamos a una crisis con muy pocos precedentes. Las prioridades como sociedad y de este Gobierno fueron muy claras: proteger la salud, la vida y la economía. Algunos -yo creo que vale la pena recordarlo- impulsaron revueltas con palos de golf y dieron alas a teorías conspirativas antivacunas y contra la salud pública. Cada cual que acarreé con lo suyo. Asegurar que las trabajadoras y trabajadores esenciales dispusieran de un EPI no fue tarea fácil en un mercado capitalista que se convirtió rápidamente en una subasta. En los hospitales se trabajó sin descanso, todas las profesionales, desde quienes limpiaban las habitaciones pasando por los transportistas, continuando por las administrativas, por supuesto las enfermeras y, obviamente, las médicas, que se dejaron la piel. La mayoría de los ciudadanos y las ciudadanas cumplimos escrupulosamente las normas del estado de alarma que se había decretado -les aseguro que algunas nos jugábamos la vida-; no todos, pero la mayoría. Y, como en todas las crisis, hubo individuos execrables que vieron en el drama su oportunidad para hacer negocio a expensas del sufrimiento colectivo. En un momento en que la solidaridad y la coordinación eran esenciales, hubo quien conspiró para defraudar. Manipularon y desviaron fondos públicos, un hecho inadmisible siempre, pero algo más nauseabundo -si me lo permiten decir así- en el contexto en el que nos encontrábamos. A nosotras nunca nos ha incomodado hablar de esto. De hecho, si fuera por nosotras, aún hoy en día seguiríamos en la comisión de investigación; sí, esa que a ustedes les interesó dejar caer cuando estábamos deseando escuchar las explicaciones del señor Tellado, del señor Elías Bendodo o de la señora Díaz Ayuso, entre otros. (Aplausos). Quizá dejaron morir esa comisión porque pensaban que iba a morir igual, como las 7291 personas que murieron en las residencias de Madrid (aplausos), a las que jamás vamos a olvidar. Jamás, señor Bendodo, jamás.»

Fragmento 1 de 4 de esta intervención.

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