Diputado
«Gracias, presidente. Señor Bolaños, nos ha quedado claro: usted no pone la mano en el fuego por ninguno de ellos (aplausos), ni por sus compañeros de partido ni por sus compañeros de bancada. Y ¿sabe por qué no pone la mano en el fuego por ellos? Porque usted acabaría con quemaduras de tercer grado. Mire, señor Bolaños, seamos sinceros, usted no llega a ministro por su exceso de virtudes, su exceso de preparación; usted llega a ministro por su falta de escrúpulos, única y exclusivamente. Pero, ojo, su silencio le hace cómplice, porque forma parte usted de un Gobierno tocado y hundido por la corrupción: cuatro sumarios, quince delitos, once ministerios investigados. Vuelva a mirar a su alrededor. ¿Piensa usted seguir callado? Mire, ustedes, más que un Gobierno, parecen una unidad de quemados. Nada más y muchas gracias. (Aplausos).»