Carina Mejías SánchezVox
Diputada
«Muchas gracias, presidenta. Señor ministro, creía que después de conocerle en su gestión y en sus comparecencias a lo largo de este año como ministro, usted ya no podía sorprenderme más, pero hoy nos ha sorprendido a todos diciendo que en los ferrocarriles españoles no hay caos. A mí lo que me parece es que lo que tiene usted es una enorme falta de empatía respecto de todos esos usuarios que hemos visto sufrir en las vías (aplausos), bajarse de trenes parados, tener que esperar durante horas hacinados y sufriendo situaciones absolutamente insoportables. Yo creo que merecen algún tipo de consuelo por parte del ministro. Reconocer aquí públicamente que no hay caos en los servicios ferroviarios españoles pues, hombre, me parece como mínimo una falta de consideración y de respeto. Vamos a ceñirnos a la cuestión. Hace unas semanas, cuando usted compareció aquí a petición de los diferentes grupos parlamentarios para dar cuenta de la situación tan tremenda de caos que vivían los servicios ferroviarios españoles, usted se quejaba porque decía que tenía que dar muchas explicaciones y que le resultaba tedioso. Hoy ha venido usted a hacer la comparecencia de la redención. Hoy usted viene aquí a redimirse de esas dos reprobaciones por su gestión desastrosa al frente de los servicios ferroviarios durante todo este año. Aprovecha esta comparecencia para presumir de su gestión y para decir que ha tardado doce días, en un récord histórico, en recuperar algunas de las infraestructuras. Mire, ministro, esa era su obligación. Era su obligación, como ministro, acudir a responder y a recuperar las infraestructuras que se habían dañado como consecuencia de la DANA. A mí me parece que presumir del trabajo de otros no es justo. Por eso, quisiera ofrecer un justo reconocimiento a los trabajadores, a los técnicos y a los operarios, personas anónimas que no son aduladas en las redes -como a usted, que le han llamado el Superman de las vías-, que han trabajado sin descanso y que, sin su trabajo, esta recuperación hubiera sido imposible. Por eso, quiero expresar mi agradecimiento a todos ellos. Usted ha venido a presumir de cómo el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha recuperado las infraestructuras en un tiempo récord, pero nosotros no queremos olvidarnos de que usted forma parte de un Gobierno que ha hecho una gestión desastrosa de esta DANA y que no ha estado a la altura. Cuando esto se produjo, ustedes no asumieron el mando único de todas esas operaciones de respuesta cuando debían hacerlo, porque así lo exigía la ley. No decretaron la movilización general de las Fuerzas Armadas, lo que dejó absolutamente abandonados a muchísimos municipios, a los treinta y seis municipios afectados, en muchos de los cuales no se vio un solo soldado. Le recomiendo que escuche el sobrecogedor relato del escritor Santiago Posteguillo hace unos días en el Senado, donde expresaba claramente su sentimiento de cómo se sintió solo y abandonado ante una catástrofe de esta magnitud. No han establecido un sistema ágil ni suficiente de ayudas directas a los perjudicados. Ustedes, en un principio, ofrecieron ayudas a la compra de vehículos que parecía ser beneficiosa, pero que, a la larga, solamente llegará al 30 % de los afectados, cuando hay más de 120 000 vehículos afectados. Además, la mayoría de las ayudas que ustedes han ofrecido son avales y créditos a devolver. ¿Puede explicarnos cómo es posible que haya empresas privadas que hayan sido más ágiles en la oferta de sus ayudas a sus empleados, incluso a algunos de los vecinos afectados, que el propio Gobierno? ¿A usted no le causa un cierto estupor esta situación? Señor ministro, hoy se ha referido a muchas de las zonas afectadas, a la colaboración que van a emprender para solucionar los problemas que tienen muchos municipios, pero, hoy, un mes después, hay muchísimos municipios que siguen todavía sin agua, sin luz, con fango en las calles y con casas absolutamente destruidas. Aquí, sinceramente, quiero hacer una mención especial a los voluntarios, que han demostrado una solidaridad conmovedora y una eficacia admirable en la respuesta de atención a las personas damnificadas. (Aplausos). Solo del grupo de Arganda surgieron toneladas de ayuda que llegaron directamente a los afectados.»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.