Isidre Gavin i VallsJunts
Diputado
«Una de las partes de la comparecencia pedida por el Partido Popular es para hablar del caos ferroviario y, dicen, del mes de octubre, con un punto de sobreactuación, si me lo permiten. Cuando están en la oposición son muy contundentes y exigentes, pero cuando gobiernan -lo estamos viendo ahora en el país valenciano o lo hemos visto cuando les ha tocado la responsabilidad de las infraestructuras a ustedes- tampoco hay una gestión eficiente ni diligente de esta carpeta de las infraestructuras y de la movilidad. Pero, como el que lo sufre es el ciudadano, aprovecharemos esta comparecencia para hablar de los problemas del servicio ferroviario, porque hay muchos. Vale la pena hablar de ello, sobre todo porque, como digo, es la ciudadanía la que lo sufre. Hago un análisis de la situación. No es la primera vez que hablamos, pero cincuenta años después de recuperar formalmente la democracia -y digo formalmente porque es evidente que en muchos aspectos las infraestructuras del Estado ni se han democratizado ni se han modernizado- todavía estamos hablando de déficit de infraestructuras, todavía hablamos de infraestructuras inacabadas, hechas a trozos. En Cataluña, por ejemplo, prácticamente todas las autovías, el corredor mediterráneo, la R3, y hablamos todavía de infraestructuras pendientes de renovar con trazados antiquísimos -ciento cincuenta o doscientos años- y cuando se empezaron a hacer aquellas infraestructuras y comunicaciones como, por ejemplo, el eje Pirenaico, la Nacional 260. Hablamos de infraestructuras que llevan veinte o treinta años de atrasos y actuaciones que no acaban nunca. Hablamos de redes de infraestructuras viarias y ferroviarias con bajo mantenimiento. Cincuenta años después, con todo tipo de Gobiernos tanto del PP como del PSOE, la carpeta de las inversiones estratégicas del Estado es de suspenso total y no me extraña que quieran promocionar tanto la bicicleta, pero pronto tendrán que promocionar la bicicleta de montaña, porque parece que va para largo el que resuelvan este déficit de inversión en infraestructuras. ¡Cincuenta años, señores del PP y señores del PSOE! Hoy, el debate que deberíamos estar celebrando en el siglo XXI, señor ministro, es la digitalización de las infraestructuras, es la autosuficiencia energética de las infraestructuras vía generación de energía renovable. Tendría que ser la conducción autónoma o cómo adaptamos las infraestructuras viarias o ferroviarias a las nuevas tecnologías, que nos ofrecen muchas oportunidades. El debate debería ser una adaptación de las infraestructuras al cambio climático. En el siglo XXI el debate no es este, es reivindicar infraestructuras anunciadas, publicitadas o presupuestadas hace veinte o treinta años y cuándo acabarán estas infraestructuras. Ni siquiera se debate la falta crónica de mantenimiento de las infraestructuras. Es un debate deficiente. La gobernanza española vive en un Matrix, el Matrix de anunciar y prometer grandes y nuevas actuaciones que en realidad no acaban nunca, el Matrix de querer ser el segundo país del mundo en alta velocidad ferroviaria cuando no hay dinero para todo. Y esta es la clave: no ha habido dinero para todo y no hay dinero para todo. Y cuando se ha querido ser el país más importante del mundo, el segundo en alta velocidad ferroviaria, esto va acompañado del abandono de inversiones en cercanías, del abandono de los ferrocarriles de mercancías o de tener una red viaria mal mantenida, llena de agujeros e inacabada. No ha habido dinero para todo y se ha hecho una mala priorización y todo esto impacta en el servicio. Ya tendríamos que hablar poco de las infraestructuras. Para tener una base de infraestructuras maduras, tendríamos que estar hablando de la mejora del servicio. Si este trabajo se hubiera acabado, hablaríamos de esto, de intermodalidad, de eficiencia, de mejora del servicio y no de incidencias, de las incidencias que sufre la ciudadanía cada día en Cataluña, probablemente también en otros lugares del Estado, en Madrid y en otros lugares. Y es una movilidad, la movilidad de cercanías, concretamente en el caso de Cataluña, obligada.»
Fragmento 11 de 15 de esta intervención.