Diputado
«Esto es un drama, y las perspectivas no son más halagüeñas tampoco en el caso de los pisos compartidos. La oferta de habitaciones ya supera a la de pisos completos en Madrid, en Barcelona o en Valencia. En estas tres ciudades, en 2020 la suma total de pisos compartidos era de 2500 anuncios; hace seis meses eran 22 000, y esta mañana eran 33 000. También ha cambiado el rostro de los habitantes de este tipo de inmuebles; la edad media es actualmente de 34 años, por lo que hay toda una generación a la que no le ha quedado más remedio que aparcar su proyecto vital y habitar un estado de precariedad indefinida. No conocen la intimidad ni la privacidad ni la estabilidad emocional ni la posibilidad de tener hijos; por no conocer, no conocen ni siquiera a los desdichados que tienen al otro lado del tabique, que también van cambiando cada dos por tres. Esto ya no va únicamente de vivienda, es un problema de tal envergadura, es una transformación tan radical de hábitos y costumbres que amenaza la salud, la libertad, la dignidad y la forma de vida de nuestro pueblo, amenaza lo que somos, nuestra identidad. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.