Ricardo Chamorro DelmoVox
Diputado
«La historia de la civilización, desde el inicio de los tiempos, se ha basado en la gestión del recurso hídrico ante los cambios climáticos, la escasez y la sequía utilizando infraestructuras, como en el caso de la civilización surgida alrededor de los ríos Tigris y Éufrates, donde las canalizaciones y presas fueron necesaria para el desarrollo de la civilización, o alrededor del Nilo, en Egipto. También las grandes construcciones romanas -el acueducto de Segovia-, los sistemas de riego árabes o el aprovechamiento de las aguas subterráneas a través de pozos por los íberos, por ejemplo, en la meseta castellana. De hecho, las infraestructuras hídricas siguen siendo motor de desarrollo en Marruecos y en Egipto, dos países, además, donde nosotros, a través de fondos europeos, estamos financiando el Plan Toshka y el Plan Marruecos Verde, mientras que en Europa no lo hacemos. Israel y China, por ejemplo, también utilizan esas infraestructuras para su desarrollo industrial y su cohesión territorial desde el punto de vista nacional, por poner solo algunos ejemplos. Pero resulta que en Europa y en Occidente una serie de iluminados y ecopsicópatas dicen que, ante la falta del recurso hídrico y su escasez, tenemos que destruir las presas y azudes que contienen ese recurso porque hay que dejar los ríos correr libres. (Aplausos). Lo llaman regeneración de ecosistemas fluviales, restauración de la naturaleza. Es decir, destruir la civilización y las infraestructuras que protegían a nuestros pueblos ante la escasez de agua y los desastres naturales o que contribuían al regadío para producir alimentos. Una auténtica regresión a la barbarie y a la ruina de una civilización occidental que parece que se quiere suicidar. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.